Esta tarde en nuestro programa, los hermanos Desi y Doly han repasado la trayectoria de un negocio que es el alma del Paseo de la Estación en Veguellina de Órbigo desde septiembre de 1985. Los propietarios explican que su aventura comienza cuando, con apenas 23 y 26 años, deciden abandonar su Matalobos natal para emprender en una zona donde detectan una oportunidad única. Según cuentan, el proyecto nace casi por “gula” y por su afición a los dulces, pero sobre todo por la visión de futuro de dos jóvenes que entendieron en su día que en Veguellina no existía un establecimiento dedicado exclusivamente a los regalos y los frutos secos.
Los protagonistas han recordado cómo sus inicios se retrasaron unos meses por las obras del local, pero que desde su apertura lograron consolidarse como un punto de encuentro esencial para la comarca. Desi indica que, a pesar de que todo el mundo les aconsejaba montar un bar por la buena ubicación del sitio, ellos prefirieron apostar por algo diferente que no abundaba en la zona. Esta decisión demostró un espíritu emprendedor que todavía hoy sirve de ejemplo para la juventud rural, ya que el comercio no solo funciona como tienda, sino que se convierte en un servicio fundamental para el día a día de sus vecinos.
Oportunidad de futuro
En cuanto al futuro del establecimiento, los hermanos han hecho un llamamiento para encontrar a alguien con ganas de recoger el testigo. Doly sostiene que el comercio es totalmente viable y que sería una pena que se pierda un servicio tan valorado por los clientes después de tanto tiempo. Ella afirma que el nuevo responsable tiene ante sí un futuro asegurado, tal y como ellos lo han tenido durante cuarenta largos años, siempre que se mantenga el trato cercano y la calidad que les caracteriza. Para los hermanos, lo más importante es que el local no se cierre y que alguien aproveche la estructura ya creada.
Finalmente, Desi y Doly han concluido su intervención con la satisfacción de haber cumplido un ciclo vital dedicado a su comunidad y a los vecinos. Ellos aseguran que el camino ha merecido la pena y que el relevo generacional representa la única vía para que el mundo rural no pierde su tejido comercial. Con la jubilación a la vuelta de la esquina, los fundadores espera que un nuevo emprendedor da un paso adelante, logrando que la historia de Regalos y Frutos Secos Doly continúe escribiéndose en el corazón de Veguellina de Órbigo.