Esta tarde en nuestro estudio, José López ha compartido las sensaciones de una trayectoria dedicada en cuerpo y alma al sector primario leonés. El conocido como “Rey del Queso” explica que su paso de pastor a maestro quesero nace de una necesidad económica, tras gestionar un rebaño de 500 ovejas y decidir que la transformación de la leche aporta una rentabilidad muy superior. López sostiene que este nuevo capítulo de su vida, que ahora comienza con una merecida jubilación, representa el cierre de una etapa donde la constancia y la defensa del producto autóctono son sus mayores orgullos.
El veterano artesano ha recordado con especial emoción sus inicios, cuando llega a la capital para ofrecer un queso de pata de mulo con leche cruda que se consideraba prácticamente perdido. José López indica que, en aquellos años, le resultaba más difícil a un leonés vender sus productos en su propia tierra que a los productores de regiones vecinas. Sin embargo, el invitado asegura que nunca pensé en tirar la toalla, pues su vocación de “hacer patria” le impulsó a convencer a hosteleros y tenderos de que el valor de lo local supera a cualquier marca foránea.
Durante la charla, López ha analizado el cambio de mentalidad que la sociedad leonesa ha experimentado en los últimos quince años. El maestro detalla que ahora el consumidor busca con orgullo el vino Mencía o el Prieto Picudo, y valora la miel, los dulces y las carnes de nuestra montaña como nunca antes. Para él, León finalmente ha aprendido a quererse a sí mismo y a mirar al espejo con la seguridad de que el catálogo de productos de la provincia constituye una despensa excepcional que no envidia a ningún otro territorio.
Para los amantes del buen comer, el experto ha revelado algunos secretos para distinguir una pieza de calidad frente a las producciones industriales. José afirma que un buen queso debe presentar un aspecto exterior que muchos calificarían de “malo”, con presencia de moho natural fruto de la humedad de la cámara. El artesano advierte que una corteza demasiado limpia y visualmente perfecta suele ser indicativo de tratamientos con nitritos y antimohos, lo que convierte a esa parte del producto en algo no comestible y carente de la esencia artesanal.
Finalmente, José López ha concluido su visita agradeciendo el emotivo homenaje que Agustín Risueño y sus allegados le han brindado recientemente. El artesano reconoce que se va con la satisfacción del deber cumplido, sabiendo que su legado de calidad y defensa de lo autóctono permanece vivo en las nuevas generaciones de productores. Con la sencillez que le caracteriza, el “Rey del Queso” invita a todos los leoneses a seguir apostando por lo propio, asegurando que el verdadero lujo está en los sabores que nacen de nuestra propia tierra.