Miniatura de YouTube - ENTREVISTA  SOR MARTA  Silencio y viralidad

Arrancar 2026 con calma, sin prisas y con una conversación que invita a pensar. Ese fue el tono de la entrevista emitida en Es la Mañana de León, donde Sor Marta, benedictina del Monasterio de Santa Cruz de Sahagún, habló de vocación, vida en clausura y de un fenómeno inesperado: su capacidad para conectar con miles de personas desde la sencillez y la constancia, también en redes sociales.

La entrevista completa puede escucharse en este enlace 👇

“Empecé con pocas pretensiones”

Sor Marta explicó que su desembarco digital no nació como una estrategia, sino como una forma de dar a conocer el Evangelio y la vida consagrada “sin grandes pretensiones”. Al principio ni siquiera aparecía en cámara: “En los primeros vídeos ni siquiera me mostraba… eran audios”, recordó. Meses después dio el paso a grabarse, “con más vergüenza que otra cosa”, y lo que parecía un simple “granito de arena” empezó a crecer.

Esa presencia se tradujo en interés real: “Años más tarde… el Señor se ha servido de esos vídeos para así generar ese interés vocacional”. La religiosa lo resume con una idea sencilla: hay preguntas que no pasan de moda. “Somos seres espirituales y tenemos… una sed de infinito”, afirmó durante la charla.

Más de 400 solicitudes para convivencias

Uno de los datos que más llama la atención es el volumen de jóvenes que quisieron acercarse al monasterio desde dentro. Cuando lanzaron la propuesta de “prácticas de monja”, recibieron más de 400 solicitudes. Y Sor Marta precisó algo importante: no era un retiro para “parar un poco”, sino una experiencia enfocada a quienes se plantean la vida consagrada. “Nuestro objetivo va un poquito más allá… que puedan aterrizar unos días en un monasterio y verlo desde dentro”, explicó.

Tras aquella iniciativa, aseguró que el balance fue positivo: “Fue una experiencia muy positiva… para ellas y también para nosotras”, y confirmó que siguen manteniendo contacto con algunas participantes.

“Somos gente normal”

Lejos de idealizaciones, Sor Marta insistió en desmitificar la vida monástica: “Somos personas normales… antes de ser monja hay que ser cristiana y hay que ser persona”. Reconoce que la llamada es “particular”, pero subraya la parte más humana: “Estamos aquí porque queremos y estamos felices”.

El día en el monasterio comienza temprano: “En torno a las 6:15 de la mañana nos levantamos… para Maitines, Laudes, la Eucaristía… y tener ese gran espacio de oración que abre el día”. Esa rutina, dijo, sostiene lo esencial incluso cuando el trabajo aprieta.

Navidad, obrador y dulces que “se evaporan”

En Navidad, el obrador se convierte en una de las columnas del monasterio. “En Navidad siempre crece la demanda de dulces”, explicó. Y este año se ha notado especialmente el impulso del Solete de la Guía Repsol, que ha aumentado el interés por sus productos.

Entre todos, brillan los amarguillos. Sor Marta lo contó con humor: “Hacíamos una tandada… y a los dos días avisábamos al obrador de que ya no teníamos”. Y remató: “Se evaporan”. Para quien no los conozca, los describió como un dulce “hecho de almendra y claras de huevo”, “tierno por dentro” y “crujiente por fuera”.

La relación con quienes compran va más allá del pedido. En la tienda online, dijo, no es raro encontrar mensajes en la nota: agradecimientos, peticiones y hasta intenciones: “Muchas veces nos piden incluso oraciones… o que los artículos religiosos que compran los mandemos bendecidos”.

Redes sin esclavitud

La frase que más define su postura llegó al hablar del algoritmo. Sor Marta reconoce que hay organización detrás, pero sin perder el norte: “Generalmente los vídeos de toda la semana los preparo en un solo día”. Y, sobre todo, una convicción: “Mi vocación principal es la vida religiosa… esto de las redes sociales puede estar o no estar”.

De ahí su manera de tomárselo cuando no llega: “Que hay más trabajo y no puedo subir, pues se sube. Que bajan las estadísticas, pues mira, ya subirán”. En pocas palabras: “Procuro no vivir por y para el algoritmo”.

Un propósito para 2026: “unos minutos de parar”

En el cierre, Sor Marta dejó un mensaje que aterriza en lo cotidiano: “Unos momentos de silencio… unos minutos de parar cada día”. Incluso para quienes rezan a diario, advirtió, a veces la oración va “llena de preocupaciones” y hace falta dejar espacio a la paz.

Una entrevista que, más allá de la curiosidad por la vida monástica, pone sobre la mesa una pregunta muy contemporánea: cómo sostener lo esencial en medio de tantas exigencias. Y cómo hacerlo sin renunciar a la sencillez.

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