La Junta de Castilla y León ha confirmado la consolidación de su nuevo modelo de movilidad pública con la tarjeta BUSCYL, que ya suma 600.000 usuarios y ha superado los 4 millones y medio de viajes desde su implantación. Unas cifras que, según la Administración autonómica, avalan la buena acogida de un sistema que ha transformado los desplazamientos cotidianos en la Comunidad.
El hito se ha escenificado este martes en la localidad salmantina de Carbajosa de la Sagrada, donde se ha hecho entrega simbólica de la tarjeta BUSCYL número 600.000 en un acto presidido por el consejero de Movilidad y Transformación Digital, José Luis Sanz Merino.

Durante su intervención, el consejero ha destacado que BUSCYL se ha consolidado “en muy poco tiempo” como una herramienta clave para garantizar el acceso universal al transporte público, reforzar la cohesión territorial y facilitar la movilidad diaria en toda Castilla y León. La tarjeta permite viajar de forma gratuita e ilimitada en el transporte metropolitano e interurbano de titularidad autonómica a las personas empadronadas en la Comunidad.
Según los datos facilitados por la Junta, el crecimiento de usuarios y el uso intensivo del sistema demuestran que la medida responde a una necesidad real de la ciudadanía y contribuye de manera directa a mejorar la calidad de vida, especialmente en aquellos municipios donde el transporte público resulta un servicio esencial.
Más de 2.600 rutas y expansión progresiva
Desde su puesta en marcha, BUSCYL ha ido ampliando progresivamente su cobertura hasta alcanzar más de 2.600 rutas de transporte metropolitano e interurbano en toda la Comunidad. La incorporación de formatos digitales, junto a mejoras operativas, ha permitido extender el servicio a municipios de todos los tamaños y convertir la tarjeta en una herramienta habitual para estudiantes, trabajadores y personas mayores.
A esta expansión se suma la modernización del sistema, con la instalación de paradas inteligentes, nuevas marquesinas y avances en la información al viajero, medidas orientadas a reforzar la accesibilidad, la digitalización y la calidad del servicio.

Salamanca, referente en el uso de BUSCYL
El área metropolitana de Salamanca se ha convertido en uno de los principales ejemplos del impacto del nuevo modelo. El transporte metropolitano salmantino, en funcionamiento desde 2006, presta servicio a 17 municipios y a una población potencial de más de 200.000 personas, con una red de 13 líneas, 24 itinerarios y más de 200.000 expediciones anuales.
La implantación de BUSCYL ha reforzado este sistema, con más de 1,5 millones de viajes gratuitos realizados en el área metropolitana y un total de 122.704 tarjetas emitidas. Las altas frecuencias en los principales corredores, que alcanzan los diez minutos en días laborables, han consolidado el servicio como una pieza clave de la movilidad diaria.
Desde el 1 de septiembre de 2026, la Junta de Castilla y León ha asumido además la financiación que antes correspondía a los ayuntamientos con transporte metropolitano, lo que en el caso de Salamanca supone un ahorro cercano al millón de euros anual para los consistorios del alfoz.

Refuerzos y modernización de flotas
Ante el aumento de la demanda, la Junta ha incorporado nuevos refuerzos al servicio metropolitano, con 13 expediciones diarias adicionales en la ruta Santa Marta–Salamanca y 11 más en la línea Carbajosa de la Sagrada–Salamanca, operativas desde noviembre de 2025.
En paralelo, el Ejecutivo autonómico mantiene una política de apoyo a la renovación de flotas. En el marco del acto celebrado en Carbajosa, se han presentado dos nuevos autobuses híbridos incorporados por la empresa concesionaria Avanza al servicio metropolitano. En el conjunto de la Comunidad, la Junta ha aprobado cerca de 1.000 actuaciones de renovación de vehículos, con más de 31 millones de euros en ayudas destinadas a sustituir flotas obsoletas y avanzar hacia un transporte más eficiente y sostenible.
Con estos datos, la Junta de Castilla y León defiende BUSCYL como un sistema de movilidad moderno, plenamente integrado en la vida cotidiana y llamado a consolidarse como una política pública estructural en la Comunidad.