Vivienda de la calle Linares donde se produjeron los hechos
Vivienda de la calle Linares donde se produjeron los hechos

La causa conocida como la casa de los horrores de Salamanca ha dado este lunes un giro decisivo. La audiencia preliminar celebrada en la Audiencia Provincial se ha saldado con una conformidad entre las partes que evita el juicio y fija penas muy elevadas: 37 años de prisión para el hombre procesado y 20 años y seis meses para su madre, además ambos deberán afrontar una indemnización de 60.000 euros a la víctima.

Los dos acusados participaron en la vista por videoconferencia desde el centro penitenciario en el que permanecen desde su arresto y aceptaron un acuerdo que resultó llamativo por la dureza de los delitos atribuidos y por las importantes condenas que inicialmente reclamaban tanto la Fiscalía como la acusación particular.

Con su reconocimiento de culpabilidad, madre e hijo admiten su participación en el encierro y los malos tratos sufridos por una joven que fue rescatada en agosto de 2024 en una vivienda situada en la calle Linares de la capital salmantina, tras más de un mes privada de libertad.

Un control que venía de atrás

La investigación sitúa el origen del calvario en una relación iniciada en el verano de 2022, cuando la víctima aún era menor de edad. Desde el principio, según los escritos de acusación, el varón ejerció un dominio constante sobre ella. y aunque en 2023 un juzgado dictó una orden que le prohibía acercarse o comunicarse con la joven, la convivencia se retomó poco después en el domicilio de la madre del acusado.

Meses más tarde, la situación derivó en el episodio más grave. En junio de 2024 la mujer habría permanecido inmovilizada durante semanas, atada a una cama, con alimentación escasa y sometida a agresiones, intimidaciones y vejaciones continuadas. A los acusados también se les atribuye el uso de la tarjeta bancaria de la víctima para quedarse con la prestación que recibía como afectada por violencia de género.

El día del rescate

La intervención policial se produjo tras el aviso de varios vecinos que escuchaban gritos de socorro procedentes de la vivienda y aunque en un primer momento no detectaron nada extraño, finalmente lograron acceder al inmueble, donde en su parte superior encontraron al acusado sujetando a la joven.

Los agentes apreciaron un fuerte olor a orina y lesiones visibles en muñecas, tobillos y rostro de la víctima que además presentaba un evidente estado de aturdimiento. Posteriormente, la mujer relató golpes, coacciones y relaciones sexuales impuestas durante el tiempo que estuvo retenida.

Delitos y agravantes

Las acusaciones contra los ahora culpables incluían, entre otras, detención ilegal, maltrato habitual, amenazas, estafa, extorsión, atentado contra la integridad moral y agresión sexual continuada, con los agravantes de parentesco y de violencia de género en el caso del varón.

La conformidad alcanzada este lunes pone fin al procedimiento sin necesidad de juicio oral y cierra uno de los sucesos más impactantes registrados en la ciudad en los últimos años.

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