Las quejas de pacientes oncológicos de Béjar y su comarca han estallado esta semana en redes sociales. A través de varios vídeos publicados en Instagram por la Asociación Contra el Cáncer de Béjar, han denunciado retrasos en diagnósticos, problemas para recibir quimioterapia y una supuesta falta de sillones y medios en el Hospital de Salamanca.
Las imágenes, que han tenido una notable repercusión, describen una situación que, según el colectivo, afecta de forma directa a enfermos de cáncer que deben desplazarse decenas de kilómetros para recibir tratamiento. “Hay carencias vitales para el paciente oncológico”, afirma en uno de esos vídeos su portavoz, Elías Fraile, quien califica el escenario de “emergencia” y advierte de que “estamos hablando de una cuestión de vida o muerte”.
Entre las principales reclamaciones, la Asociación señala la falta de personal y equipos en Radiodiagnóstico, lo que —según sostienen— retrasa pruebas como TAC o resonancias y obliga a aplazar tratamientos. “Pedimos ayuda, más personal y más maquinaria”, reclama Fraile, que también denuncia la escasez de sillones en el Hospital de Día, una situación que provoca que pacientes que han viajado hasta 180 kilómetros tengan que regresar a casa sin recibir la medicación prevista. “El paciente ya viene mentalmente preparado y se rompe cuando le dicen que vuelva otro día”, lamenta.

A estas quejas se suma la del transporte sanitario y la atención en Cuidados Paliativos y es que desde esta la Asociación se asegura que trayectos cortos pueden convertirse en jornadas de hasta diez horas y alertan de listas de espera incompatibles con la naturaleza de los cuidados al final de la vida. “No es lo mismo morir en el hospital nuevo que en Los Montalvos, lamentando que exista una larga lista de espera para poder hacerlo con dignidad”, denuncia Fraile.
La respuesta del Hospital: “No se suspenden tratamientos”
Tras la difusión de estos mensajes, el Hospital Universitario de Salamanca compareció públicamente con todo el Servicio de Oncología para desmentir las acusaciones y tratar de frenar la alarma generada. La gerente del complejo, Carmen Rodríguez Pajares, fue tajante: “Se garantizan los tratamientos adecuados a cada paciente y nunca se suspenden terapias por no disponer de pruebas de imagen actualizadas”.

Rodríguez negó de forma rotunda que la falta de TAC o resonancias tenga impacto en la supervivencia de los pacientes y defendió el modelo asistencial del centro, acreditado —recordó— como centro de alta complejidad. “Queremos trasladar un mensaje de tranquilidad y confianza. La atención oncológica se realiza conforme a las guías clínicas y a los estándares científicos”, subrayó.
La gerente insistió además en la coordinación interna entre servicios. “Cuando una prueba es necesaria antes de una consulta, los oncólogos hablan directamente con Radiodiagnóstico para ajustar los tiempos de forma personalizada”, explicó. A su juicio, el objetivo es ofrecer seguridad tanto a los pacientes como a sus familias.
“No estamos contra las asociaciones”
Desde la dirección del hospital se quiso evitar cualquier confrontación con los colectivos de pacientes. “No ponemos a esta ni a ninguna asociación enfrente, sino a nuestro lado”, afirmó Rodríguez Pajares, recordando que estas entidades colaboran habitualmente con el centro en iniciativas como escuelas de pacientes. Eso sí, advirtió de que determinadas manifestaciones públicas pueden generar “intranquilidad innecesaria” en personas especialmente vulnerables.
En la misma línea se expresó el Jefe del Servicio de Oncología Médica, Emilio Fonseca, quien destacó la presión asistencial creciente que soporta el área. “Administramos alrededor de 17.000 tratamientos al año, una cifra que sigue aumentando”, explicó, antes de recalcar que “la atención que se presta es adecuada y de calidad de forma habitual”.

Fonseca detalló que existe un circuito preferente de Radiodiagnóstico para pacientes oncológicos y defendió las mejoras introducidas en el Hospital de Día: ampliación de espacios, aumento de sillones, refuerzo de personal y reorganización de agendas. “Muchas de estas medidas han surgido de propuestas de asociaciones y profesionales, y seguimos trabajando en otras de próxima aplicación”, aseguró.
El mensaje final que lanzan desde la Dirección del Hospital ha sido claro y reiterado: la oncología es una disciplina especialmente sensible y “no se puede añadir más angustia a quienes ya afrontan una enfermedad compleja”, afirman, lanzando un llamamiento a la calma que convive por ahora con las reivindicaciones de los pacientes que reclaman soluciones estructurales y visibles.