María Caamaño, la joven de 13 años que se convirtió en un referente de fortaleza y visibilidad en la lucha contra el cáncer infantil ha fallecido durante la pasada madrugada en el complejo Hospitalario de Salamanca como consecuencia de un sarcoma de Ewing, una enfermedad contra la que lucho durante 6 años con una actitud que logró trascender más allá de su entorno, movilizando a toda la sociedad.
Conocida popularmente como la “princesa futbolera guerrera”, María mantuvo siempre una mirada optimista pese a la dureza de los tratamientos. Su historia, marcada por la cercanía con el deporte, especialmente el fútbol, la tauromaquia y el apoyo de numerosas figuras públicas, conectó con miles de personas.

Uno de sus mayores logros fue la creación del proyecto solidario ‘La Sonrisa de María’, una iniciativa centrada en recaudar fondos para la investigación del sarcoma de Ewing y otros cánceres infantiles.
A través de eventos culturales y deportivos, consiguió dar visibilidad a la enfermedad y reivindicar más recursos para la investigación, convirtiéndose en una voz influyente en este ámbito a pesar de su corta edad, una labor que fue reconocida con el Premio Castilla y León de los Valores Humanos y Sociales en 2024.

Más allá de su actividad solidaria, su huella también queda en el ámbito sanitario, tras impulsar la creación de ‘El jardín de María’ en el Complejo Hospitalario de Salamanca, un espacio pensado para hacer más llevadera la estancia de los niños ingresados.
Esta zona, concebida como un lugar de juego y desconexión, simboliza hoy la capacidad de esta joven para transformar la adversidad en iniciativas que mejoran la vida de los demás.

Durante la inauguración de este espacio, el Presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, destacó que proyectos como este demostraban que “cuando alguien tiene una idea y lucha por ella con determinación, puede hacerla realidad”, subrayando la capacidad que tenía María para aportar luz incluso en las situaciones más difíciles.

Tras conocerse su fallecimiento, el propio Mañueco ha querido rendirle homenaje con un mensaje cargado de emoción, en el que afirmó que “el cielo tiene ahora la sonrisa más bonita”, y definió a la joven como un ejemplo de valentía y superación, trasladando además su apoyo a familiares y allegados.
La noticia ha generado una oleada de condolencias que reflejan el impacto de su historia. En su mensaje, sus seres queridos agradecieron el acompañamiento recibido durante todo el proceso y recordaron el lema que María defendió hasta el final: la importancia de seguir apoyando la investigación como vía para combatir la enfermedad.

El legado de María permanecerá tanto en las iniciativas que impulsó como en el recuerdo colectivo a una niña que supo convertir su experiencia en un motor de cambio. Salamanca, y especialmente su localidad natal, Encinas de Abajo, llora hoy su pérdida mientras mantiene viva la huella de su sonrisa y su ejemplo.
Descanse en paz.