El arranque del año ha dejado una fotografía preocupante para los trabajadores de Castilla y León. Según los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), la Comunidad ha cerrado el primer trimestre con un aumento del desempleo que rompe la tendencia nacional. Mientras el resto del país logra reducir sus listas de parados, el territorio castellanoleonés suma 3.900 personas a la situación de paro, lo que supone un incremento interanual del 3,9%.
Retroceso en la ocupación
La cifra total de ciudadanos sin empleo se sitúa ya en las 102.400 personas, una barrera que genera incertidumbre en el tejido productivo. El Director General de Estadística advierte que la ocupación ha sufrido un revés significativo, con 3.300 trabajadores menos que en el mismo periodo del año anterior. Actualmente, la comunidad mantiene 1.030.200 personas con contrato, el registro más bajo para un inicio de año desde 2024.
Contraste con la media nacional
Lo que más inquieta a los expertos es la comparativa con el conjunto del Estado. Mientras la economía española respira con una bajada del paro del 2,89%, Castilla y León se desplaza en sentido contrario. Esta divergencia subraya una pérdida de competitividad en el mercado laboral autonómico, donde la creación de puestos de trabajo parece haberse estancado frente al dinamismo de otras comunidades autónomas.
Balance del trimestre
Si ponemos el foco en la evolución de los últimos tres meses, el escenario es de destrucción neta de puestos de trabajo. La ocupación se ha desplomado un 2,13%, lo que se traduce en 22.500 ocupados menos en apenas 90 días. A pesar de que la tasa de paro se mantiene en el 9,04% —por debajo del 10,83% nacional—, la tendencia al alza respecto al 8,70% del año pasado confirma que la comunidad está perdiendo fuelle.
Contexto histórico y estacional
El invierno es tradicionalmente hostil para la contratación en la zona. De hecho, desde que existen registros del INE, el desempleo ha subido en este periodo en 21 ocasiones. Solo en tres años excepcionales se logró revertir esta inercia. Es fundamental que los demandantes de empleo conozcan que el primer trimestre es, históricamente, el momento más complejo para la inserción laboral en sectores como el servicios o la agricultura.