La Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) ha dado la voz de alarma sobre la situación "extremadamente grave" que atraviesa el sector del vacuno de leche en la comunidad. La combinación de una industria que presiona a la baja los precios en origen y una escalada incontrolada de los costes de producción, agravada por el conflicto bélico entre Irán e Israel, está llevando a las explotaciones a una parálisis técnica.
Según los datos ofrecidos por la organización, el goteo de cierres es incesante: en menos de tres años, el número de ganaderos en la región ha caído de 870 a apenas 605. "Es probable que a mediados de este año no lleguemos ni a los 600", han sentenciado los responsables de la opa, quienes califican la situación de "ruina inminente".
El "cambio" de precios y el golpe energético
El responsable de Vacuno de Leche de UCCL, David Alonso, ha denunciado que las industrias lácteas están planteando contratos con bajadas de entre 4 y 11 céntimos por litro respecto al precio actual. Esto situaría el pago al ganadero muy por debajo de los 0,55 €/litro que cuesta producirlo. "Cualquier bajada implica trabajar en pérdidas", ha advertido Alonso.
A esta presión comercial se suma el impacto directo de la guerra en Oriente Medio. El precio del gasóleo agrícola ha pasado de los 0,97 euros a superar los 1,40 €/litro en cuestión de semanas. Un golpe directo al corazón de las granjas, que dependen del combustible para el funcionamiento diario de tractores, equipos de ordeño y generadores eléctricos.
La "venganza" de China y la leche extranjera
Desde UCCL señalan otros dos factores externos que están asfixiando al ganadero castellano y leonés:
Aranceles chinos: Como respuesta a los impuestos de la UE a los coches eléctricos, China ha aplicado un arancel del 46% a los lácteos europeos. Esto ha desplomado los precios internacionales de derivados como la mantequilla, una caída de ingresos que la industria pretende trasladar ahora directamente al bolsillo de los productores locales.
Importaciones opacas: La organización detecta marcas en los supermercados que "tiran los precios" con leche procedente de Francia o Portugal bajo un etiquetado genérico de "Unión Europea", lo que dificulta al consumidor apoyar el producto nacional de proximidad.