Imagen: Agentes de la Guardia Civil en la operación contra el robo en entidades bancarias, incluyendo radiales y herramientas de corte.
Agentes de la Guardia Civil en la operación contra el robo en entidades bancarias, incluyendo radiales y herramientas de corte.

El Ministerio del Interior ha confirmado la desarticulación de un grupo criminal de alta peligrosidad que operaba en la provincia de Valladolid. Los seis integrantes, con base en Madrid, habían convertido el asalto a sucursales bancarias en una operación de ingeniería delictiva. El operativo, que ha culminado con el ingreso en prisión preventiva de todos los implicados, pone fin a una serie de golpes que afectaron directamente a la localidad vallisoletana de Montemayor de Pililla.

 

El golpe en Montemayor de Pililla

La investigación, que se inició tras un repunte en la sustracción de vehículos de alta gama, reveló que la banda elegía minuciosamente sus objetivos en pequeñas poblaciones. En Valladolid, el municipio de Montemayor de Pililla sufrió el embate de estos profesionales, quienes inutilizaban las alarmas mediante el corte de cableado e inhibidores de frecuencia. Actuaban en cuestión de minutos, demostrando una preparación técnica impropia de delincuentes comunes.

Herramientas de asalto profesional

Para acceder a las cámaras de seguridad y las cajas fuertes, los detenidos empleaban una lanza térmica y pinzas hidráulicas de última generación. La Guardia Civil ha recuperado en los registros dispositivos de geolocalización GPS y cámaras de vídeo encubiertas que utilizaban para vigilar las sucursales antes del ataque. Su capacidad logística les permitió, en una sola noche de actividad frenética, apoderarse de más de 140.000 euros en efectivo.

Huida en vehículos de gran cilindrada

Una de las señas de identidad de este grupo era el uso de placas de matrícula dobladas en coches robados de gran potencia para garantizar una huida inmediata. Los vehículos eran ocultados en una parcela agrícola en Chinchón tras cometer los robos en provincias como Valladolid, Burgos o Toledo. Este método de "alunizaje" y huida rápida dificultó inicialmente su localización por parte de las patrullas de seguridad ciudadana.

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