El temporal que ha azotado Castilla y León durante el fin de semana comienza a dar una tregua, pero mantiene en alerta a numerosos municipios por el riesgo de deshielo.
La crecida del Duero ha provocado desbordamientos e importantes daños, especialmente en las provincia de Soria, Burgos, Zamora, Salamanca y Valladolid. En este contexto de incertidumbre y de suelos saturados de agua, crecen las críticas a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) por la gestión de los desembalses.
San Esteban de Gormaz
En San Esteban de Gormaz, uno de los municipios más afectados, el agua ha anegado calles, tierras agrícolas y parte del polígono industrial. Su alcalde, Daniel García, anunció a esRadio que exigirán compensaciones extraordinarias y denunció una “deslealtad institucional”, cuestionando la coordinación y la información facilitada por la CHD.
Aunque la situación está más controlada, persiste la preocupación ante el posible aumento del caudal por la subida de temperaturas.
Tudela de Duero
En la localidad vallisoletana de Tudela de Duero, el alcalde Óscar Rodríguez mostró a este medio su malestar por la gestión inicial del episodio. En los últimos días se registraron desalojos, viviendas inundadas y daños en infraestructuras eléctricas.
El municipio solicitará la declaración de zona catastrófica y confía en que se la otorguen debido a la gravedad de los daños. El regidor asegura no recordar ningún temporal así en las últimas décadas.
La Diputación de Soria
Desde la Diputación de Soria, su presidente, Benito Serrano, se sumó a las críticas y considera que los desembalses podrían haberse gestionado de otra manera para minimizar daños.
A su juicio, la comunicación con los consistorios es mejorable y resulta fundamental reforzar la coordinación institucional ante episodios meteorológicos cada vez más frecuentes e intensos.
Otras localidades sorianas como Langa de Duero o Almazán han sufrido incidencias, mientras los ayuntamientos reclaman mejorar la comunicación y la planificación ante futuros temporales tan extremos como el último tren de borrascas.