Tras la pandemia el teletrabajo ganó terreno y nuevas dinámicas laborales aparecieron en España. En ese contexto, cabe hacerse una pregunta: ¿puede el teletrabajo frenar la despoblación en la España Vaciada? Según un estudio financiado por la Junta de Castilla y León, encargado por Cowocyl y elaborado por la consultora AFI la respuesta es sí.
El informe, elaborado por la consultora Analistas Financieros Internacionales (AFI) para la red Cowocyl, cifra en 83.000 los castellanos y leoneses que actualmente teletrabajan fuera de la Comunidad y que cuentan con un "potencial de retorno significativo".
Este colectivo, que representa el 3,4% de la población regional, mantiene vínculos familiares y personales que facilitarían su regreso al medio rural si se garantizan servicios básicos y conectividad.
Cambios en las tendencias
Los datos ya reflejan un cambio de tendencia. Según el estudio, los municipios de menos de 10.000 habitantes han registrado un saldo migratorio positivo desde la expansión del trabajo a distancia tras la pandemia.
Julio Ortega, economista de AFI, destacó que estas pequeñas localidades "han conseguido atraer población" gracias a esta modalidad, especialmente en sectores tecnológicos y servicios avanzados. Pide que se avance para potenciar el teletrabajo tanto en el ámbito privado como en el público.
Sin embargo, el éxito de este retorno no depende solo de la voluntad del trabajador. El presidente del CES, Enrique Cabero, advirtió que el teletrabajo es un "instrumento muy útil", pero debe ir acompañado de políticas públicas e infraestructuras adecuadas.
En este sentido, el informe propone impulsar incentivos fiscales para quienes trasladen su residencia, mejorar el acceso a la vivienda y fortalecer la red de espacios de coworking.
Actualmente, la red Cowocyl ya cuenta con cerca de 30 centros en provincias como León, Soria o Segovia, que funcionan como puntos de encuentro y emprendimiento. "No se puede poner un centro de teletrabajo donde falla internet", recordó Ortega, subrayando que la conectividad sigue siendo el pilar fundamental para que Castilla y León aproveche esta "oportunidad de oro" frente al reto demográfico.