El procedimiento judicial por la muerte violenta de la joven de Traspinedo ha sufrido un revés administrativo y judicial de gran calado. Cuando la Audiencia Provincial se disponía a fijar el calendario para el jurado popular, la aparición de una infraestructura oculta en la antigua vivienda de Óscar Sanz ha dinamitado los tiempos previstos. Lejos quedan aquellos 14 minutos para decidir un juicio por asesinato, momento en el que las acusaciones reiteraron su petición de apertura de juicio. Ahora, la magistrada presidenta ha decidido devolver las actuaciones al Juzgado de Instrucción número 5, delegando en la instructora la responsabilidad de decidir los próximos pasos tras el informe de la Guardia Civil.
La importancia de la trampilla
El origen de este movimiento procesal se halla en un oficio de la Benemérita que detalla la existencia de un sótano o zulo en el inmueble que perteneció a la familia del investigado. Aunque la defensa de Óscar Sanz sostiene con firmeza que se trata de una antigua bodega sellada hace dos décadas, la Fiscalía ha solicitado formalmente que se practiquen diligencias de información suplementarias. Este escenario recuerda cuando la jueza amplía seis meses la instrucción del caso Esther López para realizar diligencias esenciales; una vez más, el proceso se dilata para garantizar que se analice cada rincón del escenario del crimen.
Diligencias indispensables para el proceso
La decisión de la Audiencia de no pronunciarse sobre la utilidad de las pruebas y remitir el caso de nuevo a la fase de instrucción judicial responde a una necesidad de pulir el sumario antes de la vista oral. Según fuentes jurídicas, este trámite es vital para garantizar el derecho de defensa y la solidez de la acusación. No es la primera vez que ocurre un parón así, pues el caso de Esther López vuelve a los juzgados sin que finalice la instrucción de manera recurrente ante la aparición de nuevos datos. La Fiscalía considera que el hallazgo del sótano es una de esas diligencias indispensables que no pueden pasarse por alto antes de sentar al sospechoso en el banquillo.
¿Qué significa la vuelta a instrucción?
Para entender el impacto de este giro, es necesario aclarar que el procedimiento ha estado en la Audiencia apenas cuatro meses y medio. Al regresar al Juzgado de Instrucción, los plazos para el juicio se dilatan indefinidamente, lo que supone un retraso procesal significativo para todas las partes implicadas. En términos de seguridad jurídica, este movimiento asegura que ninguna prueba potencial quede sin analizar, una guía habitual en casos de gran complejidad mediática y criminalística donde la prueba pericial es determinante p