Son numerosos los perfiles por los que podemos hablar con este Zamorano, criado deportivamente en Salamanca y ahora a mitad de camino de la Capital de Tormes y la del Duero debido a su ocupación. Bueno, a una de ellas: El Vino. La otra, la que vive con pasión, la de entrenador de Atletismo, la desarrolla al frente del Armuña, un club que lleva décadas dando excelentes resultados. Ramiro destacó en los años 90 en una prueba nada sencilla. Un día alguien tenía que correr los 3.000 obstáculos y allí estaba él. Fue el inicio de una fructífera relación.

Ver más Cómo hemos cambiado