Imagen: El vicepresidente primero y consejero de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, Carlos Pollán, asiste a la entrega del Tumbo Legionense del archivo de la Catedral de León
El vicepresidente primero y consejero de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, Carlos Pollán, asiste a la entrega del Tumbo Legionense del archivo de la Catedral de León

El ‘Tumbo Legionense’ regresó este miércoles a la catedral de León “en su mejor esencia” dos años después de abandonarla para ser restaurado en el Centro de Conservación de Bienes Culturales de Simancas, en Valladolid, donde se llevaron a cabo trabajos valorados en 37.500 euros gracias al acuerdo de colaboración alcanzado entre la Consejería de Cultura y el Cabildo Catedralicio para la conservación de la documentación medieval del Archivo de la Pulchra Leonina.

El ‘Tumbo Legionense’, de 475 folios, se trata de una compilación de 1.015 documentos que abarcan un periodo de casi 300 años, desde el año 894 hasta 1171. A lo largo de sus páginas, se recogen copias de testamentos, privilegios y donaciones que justifican la propiedad de tierras y la posesión de derechos y rentas por parte de la catedral.

Su entrega, efectuada en el día de hoy, se unió a la restauración de la ‘Nodicia de kesos’ y la ‘Donación del Rey’, ya entregados con anterioridad y fruto del protocolo de colaboración firmado por la Consejería Cultura y el Cabildo Catedralicio para la conservación y restauración de documentos medievales en ella depositados. A ellos se sumarán nuevos códices, ya que la Junta de Castilla y León y el Cabildo estudian en estos momentos cuál será el próximo documento a restaurar, atendiendo para ellos a criterios como su estado de conservación, su valor documental y características necesarias para la intervención.

El vicepresidente primero de la Junta de Castilla y León y consejero de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, Carlos Pollán, participó hoy en la entrega del ‘Tumbo Legionense’ a la catedral leonesa, personificada en este caso en el obispo de la Diócesis de León, Luis Ángel de las Heras, quien reconoció que el códice “merece admiración y respeto”, así como “la alegría de su restauración”, que ha permitido “devolverla al origen, a la vida y a su mejor esencia”.

El obispo de León, que resaltó la “excepcional pureza” del ‘Tumbo Legionense’ por “su antigüedad y características materiales”, se refirió a este como “un verdadero guardián de la memoria de la iglesia de león y una parte fundamental de la historia leonesa”.

“El códice fue enviado a restaurar 2024 y ahora regresa a su casa debidamente cuidado y amorosamente restaurado para poder seguir cumpliendo la misión desempeñada durante nueve siglos, que no es más que conservar la memoria y transmitirla a generaciones nuevas” remarcó Luis Ángel de las Heras.

En esta línea, el vicepresidente primero del Gobierno Autonómico, Carlos Pollán, calificó al regreso del ‘Tumbo Legionense’ a la catedral de León como “el desenlace feliz” de 24 meses de “meticuloso trabajo”.

“Un documento no atraviesa siglos sin que quede impreso en él el paso del tiempo en forma de manchas humedad, manchas de tinta, huellas o gotas de cera”, reconoció Pollán, quien detalló que la restauración llevada a cabo en el Centro de Conservación de Bienes Culturales de Simancas siguió “tres criterios principales”.

Estos criterios, según trasladó el vicepresidente, fueron el respeto integral del documento y todos elementos que formaban parte de su integridad, la realización de las intervenciones imprescindibles para estabilizar su conservación y la utilización para la conservación y reintegración de materiales testables y de calidad reconocida, además de reversibles, de manera que no modifiquen cualquier originalidad del manuscrito.

La actuación realizada en el también conocido como el ‘códice 11' del archivo contó con un presupuesto aproximado de 37.500 euros, y su periodo prolongado de restauración se debió al voluminoso formato, sus características específicas y el estado de conservación en el que se encontraba un “testimonio fundamental de la organización administrativa y archivística de la catedral leonesa durante el siglo XII”.

Trabajos de restauración

El proceso de restauración del ‘Tumbo Legionense’ llevado a cabo en el Centro de Conservación de Bienes Culturales de Simancas se centró en el respeto absoluto del documento y de todos los elementos que forman parte de su integridad, junto a la realización de las intervenciones imprescindibles para estabilizar su conservación, para lo que se utilizaron, para su consolidación y reintegración, de materiales estables de calidad probada, reconocida, y que sean reversibles, fácilmente eliminables, de manera que no modifiquen ni interfieran o alteren la originalidad del manuscrito.

La intervención se efectuó a partir de la metodología de trabajo y criterios de conservación del Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, basada en el acercamiento metodológico, científico y multidisciplinar a las obras, en la que participan las diferentes áreas técnicas del Centro y su personal especializado.

Los trabajos partieron con los estudios preliminares y el conocimiento exhaustivo de los materiales constitutivos, causas de alteraciones y patologías, para lo que se tomaron micromuestras de tintas y elementos de la encuadernación que fueron analizadas y se realizó un estudio fotográfico de todo el proceso.

Las labores de restauración consistieron en trabajos de limpieza, desmontaje del volumen, tratamientos de las hojas de pergamino de manera individualizada mediante desinfección, estabilización higroscópica y reintegración de desgarros y zonas perdidas del soporte con injertos de pergamino.

El equipo de restauración mantuvo y conservó la encuadernación no coetánea, ya que forma parte de su integridad como documento testimonial de su historia, y se dotó a la caja del archivo de la catedral que guarda el ‘Tumbo Legionense’ de elementos de protección, amortiguadores de vibraciones y movimientos internos que aseguran la instalación correcta del libro, ante traslados y lugar de depósito.El ‘Tumbo Legionense’ regresó este miércoles a la catedral de León “en su mejor esencia” dos años después de abandonarla para ser restaurado en el Centro de Conservación de Bienes Culturales de Simancas, en Valladolid, donde se llevaron a cabo trabajos valorados en 37.500 euros gracias al acuerdo de colaboración alcanzado entre la Consejería de Cultura y el Cabildo Catedralicio para la conservación de la documentación medieval del Archivo de la Pulchra Leonina.

El ‘Tumbo Legionense’, de 475 folios, se trata de una compilación de 1.015 documentos que abarcan un periodo de casi 300 años, desde el año 894 hasta 1171. A lo largo de sus páginas, se recogen copias de testamentos, privilegios y donaciones que justifican la propiedad de tierras y la posesión de derechos y rentas por parte de la catedral.

Su entrega, efectuada en el día de hoy, se unió a la restauración de la ‘Nodicia de kesos’ y la ‘Donación del Rey’, ya entregados con anterioridad y fruto del protocolo de colaboración firmado por la Consejería Cultura y el Cabildo Catedralicio para la conservación y restauración de documentos medievales en ella depositados. A ellos se sumarán nuevos códices, ya que la Junta de Castilla y León y el Cabildo estudian en estos momentos cuál será el próximo documento a restaurar, atendiendo para ellos a criterios como su estado de conservación, su valor documental y características necesarias para la intervención.

El vicepresidente primero de la Junta de Castilla y León y consejero de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, Carlos Pollán, participó hoy en la entrega del ‘Tumbo Legionense’ a la catedral leonesa, personificada en este caso en el obispo de la Diócesis de León, Luis Ángel de las Heras, quien reconoció que el códice “merece admiración y respeto”, así como “la alegría de su restauración”, que ha permitido “devolverla al origen, a la vida y a su mejor esencia”.

El obispo de León, que resaltó la “excepcional pureza” del ‘Tumbo Legionense’ por “su antigüedad y características materiales”, se refirió a este como “un verdadero guardián de la memoria de la iglesia de león y una parte fundamental de la historia leonesa”.

“El códice fue enviado a restaurar 2024 y ahora regresa a su casa debidamente cuidado y amorosamente restaurado para poder seguir cumpliendo la misión desempeñada durante nueve siglos, que no es más que conservar la memoria y transmitirla a generaciones nuevas” remarcó Luis Ángel de las Heras.

En esta línea, el vicepresidente primero del Gobierno Autonómico, Carlos Pollán, calificó al regreso del ‘Tumbo Legionense’ a la catedral de León como “el desenlace feliz” de 24 meses de “meticuloso trabajo”.

“Un documento no atraviesa siglos sin que quede impreso en él el paso del tiempo en forma de manchas humedad, manchas de tinta, huellas o gotas de cera”, reconoció Pollán, quien detalló que la restauración llevada a cabo en el Centro de Conservación de Bienes Culturales de Simancas siguió “tres criterios principales”.

Estos criterios, según trasladó el vicepresidente, fueron el respeto integral del documento y todos elementos que formaban parte de su integridad, la realización de las intervenciones imprescindibles para estabilizar su conservación y la utilización para la conservación y reintegración de materiales testables y de calidad reconocida, además de reversibles, de manera que no modifiquen cualquier originalidad del manuscrito.

La actuación realizada en el también conocido como el ‘códice 11' del archivo contó con un presupuesto aproximado de 37.500 euros, y su periodo prolongado de restauración se debió al voluminoso formato, sus características específicas y el estado de conservación en el que se encontraba un “testimonio fundamental de la organización administrativa y archivística de la catedral leonesa durante el siglo XII”.

Trabajos de restauración

El proceso de restauración del ‘Tumbo Legionense’ llevado a cabo en el Centro de Conservación de Bienes Culturales de Simancas se centró en el respeto absoluto del documento y de todos los elementos que forman parte de su integridad, junto a la realización de las intervenciones imprescindibles para estabilizar su conservación, para lo que se utilizaron, para su consolidación y reintegración, de materiales estables de calidad probada, reconocida, y que sean reversibles, fácilmente eliminables, de manera que no modifiquen ni interfieran o alteren la originalidad del manuscrito.

La intervención se efectuó a partir de la metodología de trabajo y criterios de conservación del Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, basada en el acercamiento metodológico, científico y multidisciplinar a las obras, en la que participan las diferentes áreas técnicas del Centro y su personal especializado.

Los trabajos partieron con los estudios preliminares y el conocimiento exhaustivo de los materiales constitutivos, causas de alteraciones y patologías, para lo que se tomaron micromuestras de tintas y elementos de la encuadernación que fueron analizadas y se realizó un estudio fotográfico de todo el proceso.

Las labores de restauración consistieron en trabajos de limpieza, desmontaje del volumen, tratamientos de las hojas de pergamino de manera individualizada mediante desinfección, estabilización higroscópica y reintegración de desgarros y zonas perdidas del soporte con injertos de pergamino.

El equipo de restauración mantuvo y conservó la encuadernación no coetánea, ya que forma parte de su integridad como documento testimonial de su historia, y se dotó a la caja del archivo de la catedral que guarda el ‘Tumbo Legionense’ de elementos de protección, amortiguadores de vibraciones y movimientos internos que aseguran la instalación correcta del libro, ante traslados y lugar de depósito.

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