Un nuevo episodio violento en el centro penitenciario de Topas podría tener consecuencias tanto penales como regimentales para el interno identificado como C.M. El recluso agredió a dos funcionarios cuando estos acudieron al departamento de Enfermería para devolverlo al módulo que tenía asignado, después de que hubiera permanecido bajo observación tras un traslado hospitalario.
El incidente se desencadenó cuando el preso se negó a abandonar las dependencias sanitarias después de que fuera trasladado previamente hasta el hospital tras simular que se había tragado unas pilas. A su regreso a la prisión fue llevado a la enfermería, pero en el intento de trasladarlo de nuevo hasta su celda reaccionó de forma violenta contra los funcionarios de la prisión.
Durante el enfrentamiento, uno de los trabajadores recibió un puñetazo en el rostro y sufrió varios arañazos, heridas que hicieron necesario que fuera atendido por el médico del propio centro penitenciario y que otros funcionarios tuvieran que intervenir para auxiliar a sus compañeros y reducir al interno.
Una vez controlada la situación, C.M. fue conducido al módulo de aislamiento, donde quedó sometido a aislamiento provisional como medida coercitiva.
Posible delito de atentado y lesiones
La agresión podría abrir una nueva vía judicial para el preso, ya que encaja en un delito de atentado contra funcionario público, al producirse contra trabajadores penitenciarios mientras desempeñaban sus funciones delito para el que el artículo 550 del Código Penal contempla penas de entre seis meses y tres años de prisión.
Además, podría valorarse un posible delito de lesiones, cuya calificación dependerá de la entidad de los daños sufridos y de la asistencia o tratamiento médico que haya requerido el trabajador agredido.
En cualquier caso, la existencia de responsabilidad penal y las posibles penas deberán determinarse conforme al procedimiento judicial correspondiente.
También se plantean medidas dentro de prisión
El altercado además podría tener repercusiones en la situación penitenciaria del interno aplicándole una serie de limitaciones así como una propuesta de clasificación en primer grado, a la que se suma un posible traslado a otro centro penitenciario, en lo que es un nuevo caso de violencia por parte de los internos hacia los funcionarios de esta prisión salmantina.