Imagen: Alumnos en una clase de gallego (Foto: Ical)
Alumnos en una clase de gallego (Foto: Ical)

El aprendizaje del gallego gana peso de forma sostenida en el sistema educativo de El Bierzo, donde cada vez más familias optan por esta asignatura como parte de la formación escolar de sus hijos. La cercanía geográfica y cultural con Galicia explica en buena medida este interés, pero no es el único factor: también lo son la tradición lingüística compartida y el valor identitario que muchas familias atribuyen a la lengua.

El Programa de Promoción de la Lengua Gallega, impulsado en 2001 por la Junta de Castilla y León en colaboración con la Xunta de Galicia, se consolidó formalmente en 2006. Desde entonces ha experimentado un crecimiento constante hasta alcanzar en la actualidad 1.138 estudiantes repartidos entre Infantil, Primaria y Secundaria, con el apoyo de 14 docentes en 17 centros educativos.

Sólo el período de la pandemia de la Covid-19 interrumpió ligeramente esta tendencia ascendente. En centros como el CEIP Valentín García Yebra de Ponferrada, donde estudian gallego 182 alumnos, el programa se integra en la actividad lectiva semanal mediante enfoques dinámicos y participativos. Canciones, juegos y actividades creativas permiten al alumnado familiarizarse con el idioma de forma natural, sin afectar al currículo ordinario, ya que la materia se imparte como una asignatura más, al estilo de otras lenguas extranjeras.

La iniciativa no solo responde a criterios educativos, sino también a la estrecha relación histórica y social entre ambas regiones. Las actividades complementarias —como las Jornadas Martín Sarmiento, el Día del Gallego en El Bierzo, los Premios Morales o proyectos digitales como ‘Rosalízate’— refuerzan el vínculo cultural y fomentan el uso práctico de la lengua.

A ello se suman experiencias especialmente valoradas por el alumnado, como las visitas a Galicia, que permiten la inmersión lingüística y consolidan el aprendizaje oral. Este conjunto de actividades, junto con la implicación de los equipos docentes y el respaldo de las familias, ha contribuido a que el programa mantenga una trayectoria ascendente y consolidada. Hoy, dos décadas después de su implantación formal, el programa se ha convertido en un elemento estable del panorama educativo berciano y en un puente vivo entre distintas generaciones  con una demanda que continúa creciendo año tras año.

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