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El reciente brote de virus Nipah detectado en la India ha vuelto a situar en el foco mediático a este patógeno poco conocido pero altamente peligroso. Sin embargo, los expertos insisten en que, pese a su elevada letalidad, el riesgo de que se convierta en una amenaza global es actualmente muy bajo. Así lo explica Miriam Pedrera Mazarro, investigadora del CISA-INIA-CSIC y especialista en virus emergentes, que ha trabajado directamente con este patógeno. El virus Nipah es un agente zoonótico, es decir, puede transmitirse de animales a personas. Su reservorio natural es el murciélago de la fruta del viejo mundo, conocido como zorro volador.

El virus se identificó por primera vez en 1998 en una aldea de Malasia llamada Nipah, de donde tomó su nombre. Aquel brote inicial afectó sobre todo a granjas porcinas y a trabajadores del sector, ya que el cerdo puede actuar como hospedador intermediario entre los murciélagos y los humanos.

Un brote pequeño y controlado

En relación con los casos recientes en la India, la investigadora subraya que se trata de un episodio muy limitado. “Ha sido un brote pequeño, con solo tres casos, y las autoridades sanitarias lo han contenido muy bien. Todos los contactos han sido rastreados y han dado negativo”, señala.

Este tipo de brotes, explica, no son excepcionales en la región. Suelen aparecer de forma periódica en zonas rurales de India y Bangladesh y están relacionados con el consumo de productos contaminados por secreciones de murciélagos, especialmente la savia cruda de palmera datilera, un alimento tradicional en esas áreas.

Alta mortalidad, pero baja transmisión

Uno de los aspectos que más preocupa del virus Nipah es su tasa de letalidad. Según Pedrera, puede oscilar entre el 40 y el 75 por ciento, dependiendo del brote. “Provoca síntomas inicialmente parecidos a una gripe, pero puede derivar en problemas respiratorios graves e incluso encefalitis, convulsiones y coma”, explica. 

No obstante, la experta insiste en que, a diferencia de otros virus como el coronavirus, su capacidad de contagio es mucho menor. “La transmisión entre personas es muy limitada y requiere un contacto estrecho. No se ha demostrado una transmisión aérea eficaz y los brotes suelen ser pequeños y localizados”, aclara.

Por ello, considera poco probable que pueda originar una pandemia global como la del COVID-19. “Para que eso ocurriera, el virus tendría que evolucionar y adaptarse para transmitirse con mucha más facilidad por vía respiratoria, y eso no ha sucedido”, apunta.

Sin vacuna, pero con avances

Actualmente no existe ni vacuna ni tratamiento específico contra el virus Nipah, aunque sí hay varias líneas de investigación en marcha. “Hay vacunas en desarrollo con resultados prometedores y algunas ya han llegado a ensayos clínicos en humanos, como la de la Universidad de Oxford”, destaca la investigadora.

El principal obstáculo, explica, es que trabajar con este virus requiere laboratorios de máxima seguridad biológica y grandes inversiones económicas, lo que dificulta acelerar los procesos.

Riesgo muy bajo para Europa

En cuanto a la posibilidad de que el virus llegue a España o a Europa, Pedrera es clara: “El riesgo es muy bajo. No estamos en la zona donde el virus circula de forma natural ni donde viven los murciélagos que lo transmiten. Además, nunca se han registrado casos importados en nuestro entorno”.

La investigadora subraya que los sistemas de vigilancia internacional funcionan y que los países afectados cuentan con protocolos cada vez más eficaces para detectar y controlar rápidamente cualquier foco.

Pese a los titulares alarmantes, la experta lanza un mensaje de calma: “Debemos estar informados y atentos, pero tranquilos. Las medidas de vigilancia son estrictas y el último brote ha demostrado que se puede controlar con rapidez”.

Programa completo, pinche aquí.

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