Imagen: ICAL. El delegado de AEMET Castilla y León, Manuel Mora, presenta junto al subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, el pronóstico del tiempo para el verano.
ICAL. El delegado de AEMET Castilla y León, Manuel Mora, presenta junto al subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, el pronóstico del tiempo para el verano.

Castilla y León se prepara para afrontar un trimestre estival con temperaturas más altas de lo habitual. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) pronostica que los meses de verano registrarán valores medios de entre 0,5 y 1 grado por encima de lo normal, una tendencia al alza que se intensificará especialmente en el tercio norte de la Comunidad. 

Esta previsión llega inmediatamente después de una primavera climatológica que ha pulverizado todos los récords al consolidarse como la más cálida desde que existen registros oficiales en 1961.

El delegado territorial de la AEMET en Castilla y León, Manuel Mora, ha advertido de que el verano podría estrenarse de forma drástica. Tras un progresivo ascenso térmico durante los próximos días, se espera que el termómetro supere los 36 grados el sábado y pueda alcanzar los 38 o 39 grados el domingo 21 de junio, coincidiendo con el inicio del verano astronómico. "Podríamos estar ante la primera ola de calor de este verano", ha señalado Mora, quien apunta que es muy probable que esta tendencia extrema se prolongue durante la próxima semana.

Una primavera inédita

Este escenario de calor sofocante da continuidad a una primavera calificada como "extremadamente cálida y seca". Los datos revelan una anomalía térmica media de dos grados por encima del valor de referencia, impulsada de forma histórica por el mes de abril, que igualó el récord de 1945. 

Ciudades como León y Valladolid registraron medias de 2,5 y 2,4 grados por encima de lo habitual, respectivamente. El punto álgido del periodo se vivió en Miranda de Ebro (Burgos), donde se alcanzaron los 38,1 grados el pasado 27 de mayo.

Además, las precipitaciones de la primavera se situaron un 17% por debajo de la media, agudizándose la sequía en el noroeste. Aunque el año hidrológico mantiene un superávit global del 11% gracias a un invierno muy húmedo

 Preocupación por los incendios 

La combinación de la escasez de lluvias primaverales, la extensa masa forestal y las futuras olas de calor preocupan a los expertos.  El delegado de la AEMET ha reconocido que estos factores climáticos podrían ser la antesala de un verano complicado en materia de incendios forestales.

En cuanto a las lluvias veraniegas, se prevén meses ligeramente más húmedos de lo normal debido a tormentas locales, salvo en el tercio norte, donde no hay una tendencia definida.

 Por último, de cara al esperado eclipse solar del próximo 12 de agosto, la agencia estima una probabilidad del 50 al 60 por ciento de cielos despejados para su óptima visualización.

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