La presencia del topillo campesino ha encendido las alarmas en el sector agrario de Castilla y León. La Junta reforzará durante la campaña 2026-2027 la vigilancia y el control de este roedor ante el riesgo de un incremento de sus poblaciones, aunque los niveles registrados actualmente se mantienen, de forma general, bajos o muy bajos.
Una medida preventiva y revisable
El Consejo de Gobierno declaró una situación fitosanitaria excepcional, de carácter preventivo, temporal y revisable, después de detectar focos iniciales de incremento en determinadas zonas agrícolas de la Comunidad.
La medida permitirá intensificar el seguimiento y adaptar las actuaciones de control a la evolución del topillo en cada comarca, con el objetivo de anticiparse a una posible expansión y evitar que las poblaciones alcancen niveles capaces de provocar daños en los cultivos.
El portavoz de la Junta, Carlos Fernández Carriedo, destacó la necesidad de actuar con rapidez para proteger la sanidad vegetal y las explotaciones agrarias.
Se permitirá la quema controlada de rastrojos
Entre las actuaciones previstas, la Consejería de Agricultura permitirá la quema controlada de rastrojos en las parcelas agrícolas ante la presencia anormal de topillo campesino, según anunció el consejero Joaquín Antonio Pino durante la asamblea de Asaja Segovia.
La medida busca contribuir al control de este micromamífero y evitar además la transmisión de la tularemia, una enfermedad zoonótica que puede propagarse a través de estos animales.
La declaración de utilidad pública de las medidas de prevención, vigilancia y control permitirá aplicar las actuaciones que resulten técnicamente adecuadas y ajustarlas a las circunstancias de cada zona.
Vigilancia para anticiparse a una posible plaga
Los trabajos de seguimiento desarrollados durante el verano de 2026 constataron niveles de abundancia bajos o muy bajos en términos generales, aunque también detectaron algunos focos iniciales de incremento.
La Comisión de Roedores y Otros Vertebrados, reunida el pasado 29 de septiembre, consideró que existían circunstancias técnicas suficientes para establecer este marco preventivo y adoptar medidas temporales y proporcionadas.
La Junta pretende así anticiparse a una posible expansión del topillo campesino y actuar antes de que el aumento de las poblaciones pueda traducirse en una mayor incidencia sobre los cultivos de Castilla y León.