La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha anunciado una batería de medidas históricas destinadas a combatir la superpoblación de fauna silvestre en la comunidad. El nuevo consejero ha confirmado la autorización del uso de visores térmicos y nocturnos para la caza mayor, una herramienta tecnológica ampliamente demandada por el sector cinegético. Esta decisión, anunciada por el consejero Joaquin Antonio Pino, busca dotar de mayores recursos a los cazadores para ejercer un control poblacional efectivo sobre especies que actúan como vectores de transmisión de graves patologías que afectan a las explotaciones ganaderas locales.
El jabalí en el punto de mira a cualquier hora del día
La nueva regulación establece una distinción clara según la especie objeto de control. Para el caso del jabalí, la administración autonómica permitirá el empleo de estos dispositivos ópticos avanzados a cualquier hora del día o de la noche. Para el resto de especies de fina silvestre reguladas, el uso de esta tecnología estará acotado desde una hora antes de la salida del sol hasta una hora posterior a su puesta. Esta medida se suma a la reciente eliminación de la obligatoriedad del precinto digital, que ha pasado a ser completamente voluntario tras el consenso alcanzado con la Federación de Caza.
Seguridad vial y viabilidad económica para el sector ganadero
El ejecutivo autonómico justifica la implantación de estas herramientas basándose en dos problemáticas críticas para el medio rural: la seguridad en las carreteras y el saneamiento ganadero. La fauna salvaje es actualmente la principal causante de los accidentes de tráfico en las zonas rurales de la comunidad, poniendo en riesgo diario la vida de los conductores. Asimismo, el control de estas poblaciones es indispensable para frenar el avance de enfermedades emergentes y reemergentes como la tuberculosis bovina, cuyos brotes recurrentes generan severas pérdidas económicas y un auténtico drama para los productores.
Coordinación bajo un único mando institucional
Las principales organizaciones profesionales agrarias de la comunidad, representadas por portavoces de ASAJA, la Alianza UPA-COAG y la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), han valorado de forma muy positiva este cambio de paradigma. Los colectivos destacan como un acierto histórico la unificación de las competencias de caza y sanidad animal bajo una misma dirección general, liderada por Joaquín Antonio Pino.
Este mando único evita las habituales trabas burocráticas entre diferentes departamentos gubernamentales y asegura que los criterios de gestión del medio ambiente se alineen de forma directa con la defensa de la rentabilidad del ganadero.
Impacto económico en las arcas públicas
El coste de mantener la sanidad animal en la comunidad es sumamente elevado. Durante el presente ejercicio, la cuantía destinada a indemnizaciones por el conjunto de enfermedades ganaderas asciende a los 12 millones de euros. Ante este escenario, la administración autonómica exige una cofinanciación del 50% al Ministerio de Agricultura para sufragar los gastos derivados de los sacrificios obligatorios y proteger de manera efectiva el bolsillo de los consumidores frente a la subida de precios en productos básicos.