Imagen: Fachada exterior del Centro de Menores Zambrana ubicado en la ciudad de Valladolid.
Fachada exterior del Centro de Menores Zambrana ubicado en la ciudad de Valladolid.

El Centro Zambrana de Valladolid ha vivido un nuevo y grave episodio de violencia que se inició el pasado 26 de septiembre tras una protesta de los internos por el desayuno. La tensión acumulada derivó en un auténtico motín en el que un grupo de seis internos acorraló a un educador con dos décadas de experiencia. Según aseguran trabajadores del centro, la falta de efectivos, la retirada de vigilantes de seguridad amenazados de muerte y la ausencia de respuesta por parte de la cadena de mando provocaron que varios trabajadores sufrieran ataques de ansiedad graves y acabaran recibiendo atención en el hospital, quedando actualmente en situación de baja laboral.

Descontrol y fallo en las intervenciones 

Durante los altercados, según aseguran trabajadores del centro; la única persona responsable de la coordinación durante el fin de semana no accedió a la unidad para contener la revuelta, dejando aislados a los profesionales dentro de las instalaciones. Aunque el personal de la empresa privada Adis Meridianos presionó el botón antipánico, la escasa dotación de vigilantes se vio obligada a retirarse tras recibir directas amenazas de muerte por parte de los jóvenes, según confirman a esRadio. Ante esta brecha de seguridad, los menores de edad y mayores reincidentes deambularon sin ningún tipo de control durante más de 20 minutos por zonas críticas como cocinas y comedores. El subdirector técnico del centro se personó cuando los educadores llevaban más de un cuarto de hora atrincherados.

Denuncias por amenazas y drogas en las dependencias 

La gravedad de los hechos ha llevado a los profesionales a tramitar denuncias ante la Policía Nacional debido a las constantes coacciones que sufren incluso fuera de su horario laboral dentro de Valladolid. La representación sindical de UGT, a través de una educadora, denuncia que el recinto se ha transformado en un mero punto de custodia donde el tráfico de sustancias estupefacientes y la tenencia de mecheros o armas de fabricación casera es habitual. La falta de registros integrales a las visitas y la ausencia de unidades caninas facilitan la entrada diaria de drogas, lo que imposibilita cualquier tipo de reinserción social de los menores custodiados por la Junta de Castilla y León.

Reclamaciones urgentes de la plantilla a las autoridades

Los trabajadores exigen a la Consejería de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales la adopción inmediata de protocolos de actuación severos y el traslado directo a centros penitenciarios de los mayores de edad con perfiles altamente delictivos. La plantilla considera insostenible mantener el ratio actual de personal ante el incremento de agresiones registradas en el mapa autonómico. Del mismo modo, reclaman a la Junta de Castilla y León la implantación de registros efectivos en los accesos para evitar que los permisos salientes y las visitas familiares sigan introduciendo objetos peligrosos y drogas en el interior del Centro Zambrana.

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