El Día Mundial del Trastorno Bipolar pone este año el foco en la necesidad de mejorar la atención en salud mental y combatir los estigmas que aún rodean a esta enfermedad. Una realidad que afecta, según estimaciones generales, a entre el 2% y el 4% de la población.
Desde la Asociación Experiencia Bipolar destacan el papel clave de las redes de apoyo y la divulgación. Su sociofundador, Sergio Galindo, explica que el proyecto nació en 2019 como una iniciativa personal en redes sociales que acabó convirtiéndose en una comunidad internacional con grupos de ayuda mutua, tanto online como presenciales.
Retraso en el diagnóstico y diversidad de casos
Uno de los principales problemas es el tiempo que se tarda en diagnosticar la enfermedad. Según Galindo, pueden pasar entre cinco y siete años desde la aparición de los primeros síntomas hasta contar con un diagnóstico adecuado. Además, insiste en que no existe un único perfil de persona con trastorno bipolar.
Desde la asociación denuncian también las carencias del sistema de salud mental, especialmente en el ámbito público. La falta de profesionales y los largos tiempos de espera dificultan una atención adecuada. En algunos casos las citas pueden demorarse meses, lo que supone un riesgo para pacientes en situaciones vulnerables. A esto se suma la desigualdad entre el medio urbano y rural, donde el acceso a especialistas es más limitado y el estigma social sigue siendo mayor.
Reivindicaciones y soluciones
Entre las propuestas, la asociación plantea reforzar los recursos públicos y reducir los tiempos de espera. También apuestan por medidas complementarias, como ayudas para acceder a terapia privada cuando la pública no llega a tiempo. Asimismo, reclaman agilizar los procesos de reconocimiento de discapacidad, que en algunos casos superan ampliamente los plazos legales. Galindo insiste en la importancia de seguir visibilizando la salud mental.