La escalada del conflicto en Oriente Medio está teniendo ya efectos en el tráfico aéreo internacional, con cancelaciones y desvíos de vuelos en algunas de las principales rutas que conectan Europa con Asia, África y Oceanía. Según explica Egoitz Larrea, portavoz de la organización AirHelp, la situación responde a lo que la normativa europea considera una “circunstancia extraordinaria”, lo que limita las posibilidades de reclamación económica por parte de los pasajeros.
Aunque estas circunstancias excluyen las compensaciones habituales previstas en el Reglamento Europeo 261/2004, los viajeros afectados siguen teniendo una serie de derechos. Entre ellos destaca el derecho a asistencia gratuita en el aeropuerto cuando el vuelo sufre retrasos o cancelaciones.
Si el vuelo se pospone al día siguiente, las aerolíneas también deben proporcionar alojamiento y transporte hasta el hotel. Además, los pasajeros pueden optar entre el reembolso completo del billete en un plazo de siete días o un transporte alternativo hasta su destino final.
Desde AirHelp advierten de que los viajeros deben actuar con cautela en situaciones de incertidumbre. Si el pasajero decide cancelar el vuelo por su cuenta por miedo o preocupación ante el conflicto, puede perder sus derechos. “La responsabilidad de cancelar el vuelo corresponde a la aerolínea. Si el viajero lo cancela por iniciativa propia, la responsabilidad pasa a ser suya”, advierte Larrea.
Qué hacer si la aerolínea no responde
En contextos de crisis como el actual, los canales de atención de las aerolíneas pueden saturarse debido al alto volumen de incidencias. En caso de urgencia extrema —por ejemplo, por motivos de trabajo o salud—, Larrea señala que el pasajero podría reservar un vuelo alternativo por su cuenta. Sin embargo, recomienda guardar toda la documentación posible para poder reclamar posteriormente los gastos.
Los expertos aconsejan recopilar y conservar toda la información relacionada con el incidente: correos electrónicos, capturas de pantalla, historial de chats con la aerolínea o facturas de gastos adicionales. “Es importante documentar todo lo ocurrido porque las aerolíneas pueden tardar más en responder en situaciones como esta”, explica Larrea. El objetivo final, concluye, es que los viajeros puedan llegar a su destino con seguridad y sin perder sus derechos durante el proceso.