La escalada de tensión en el Golfo Pérsico ha puesto en el foco a una infraestructura clave para el equilibrio energético mundial: el yacimiento compartido entre Irán y Qatar, conocido como South Pars y North Dome. Según explica el geólogo Joan Escuer, este sistema es en realidad una única estructura submarina. Esto implica que cualquier alteración en una parte puede tener consecuencias en el conjunto del yacimiento. Se trata del mayor depósito de gas natural del planeta, cuya importancia estratégica ha quedado aún más patente tras la reciente escalada del conflicto en la región.
Riesgo de impacto global
Aunque los ataques suelen dirigirse a instalaciones de superficie y no al yacimiento en profundidad, Escuer advierte de que el problema no es tanto el daño geológico como la interrupción de la producción. El riesgo, según el experto, es que la situación derive en una “crisis de las gordas” si el conflicto se prolonga. Un escenario en el que el precio del crudo supere los 150 dólares por barril podría desencadenar efectos en cadena sobre la economía global.
El papel del helio
Uno de los aspectos menos visibles de esta crisis es el impacto sobre el helio, un subproducto de los yacimientos de gas con aplicaciones críticas en sectores tecnológicos y médicos. Escuer subraya que Qatar es uno de los principales productores mundiales, y que una interrupción en su suministro afectaría a industrias como la fabricación de chips, la refrigeración de equipos médicos o la detección de fugas industriales.
En el caso europeo, el impacto directo podría ser menor que en Asia, debido a una mayor diversificación de proveedores. Países como España, por ejemplo, dependen en mayor medida de suministros procedentes de Argelia o Estados Unidos. Sin embargo, Escuer advierte de que Europa no quedaría al margen.
El principal factor de incertidumbre es la duración del conflicto. Como recuerda el experto, “las guerras sabemos cuándo empiezan, pero no cuándo terminan”. Si la escalada continúa o se intensifican los ataques a infraestructuras energéticas, el impacto podría extenderse durante meses o incluso años, afectando no solo al mercado energético, sino al conjunto de la economía mundial.
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