La entrada en vigor del nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo marca un punto de inflexión para la política migratoria de la Unión Europea. Sin embargo, para la investigadora y experta en migraciones Gemma Pinyol, el inicio de su aplicación no despeja las incógnitas sobre su funcionamiento real. Al contrario, considera que la puesta en marcha del pacto abre numerosos interrogantes sobre cómo se implementarán sus medidas en los distintos Estados miembros.
Durante una entrevista en el programa Es Europa, Pinyol explicó que, aunque los reglamentos ya están en vigor, muchos países siguen adaptando su legislación nacional y aún existen dudas importantes sobre aspectos clave de su aplicación práctica. Solo una minoría de Estados ha completado los preparativos necesarios para desplegar plenamente el nuevo sistema.
Según la experta, el principal cambio introducido por el pacto no es únicamente normativo, sino también político. A su juicio, la inmigración ha pasado a ser tratada principalmente como un problema de seguridad y control de fronteras.
Pinyol considera que las nuevas normas buscan dificultar el acceso al territorio europeo de quienes podrían solicitar protección internacional, priorizando mecanismos de control fronterizo frente a otras herramientas de gestión migratoria.
Uno de los elementos más controvertidos es la creación de procedimientos de cribado previo (screening) antes de que una persona pueda formalizar una solicitud de asilo. La investigadora cuestiona este sistema porque introduce una especie de "espacio intermedio" en el que las personas se encuentran físicamente en territorio europeo, pero sin acceder plenamente a los derechos vinculados a él.
Preocupación por los derechos fundamentales
La especialista también mostró su preocupación por las posibles consecuencias del pacto sobre la protección de derechos fundamentales. En particular, recordó que el reglamento contempla mecanismos extraordinarios para situaciones de crisis que podrían permitir a los Estados priorizar el control de fronteras sobre las garantías de protección internacional.
A su juicio, cuando una política migratoria se centra exclusivamente en la frontera, ya está evidenciando un fracaso en su planteamiento global. Por ello, alerta de que la estrategia europea corre el riesgo de abordar únicamente los síntomas del fenómeno migratorio sin afrontar sus causas ni desarrollar vías legales y ordenadas de movilidad.
Pinyol subrayó que España será uno de los países más afectados por la aplicación del pacto debido a su condición de frontera exterior de la Unión Europea. La implantación de los nuevos procedimientos obligará a desarrollar mecanismos de control y evaluación en puntos de entrada como Canarias, además de gestionar posibles devoluciones a países de origen o tránsito.
La experta advirtió de que esta situación podría aumentar la dependencia española respecto a terceros países para ejecutar retornos migratorios, muchos de ellos con estándares democráticos y de derechos humanos cuestionados.
Además, rechazó la idea de que un mayor endurecimiento de los controles reduzca necesariamente la inmigración irregular. Recordó que la llamada "paradoja de la clandestinidad" demuestra que las políticas centradas exclusivamente en restringir entradas suelen provocar rutas más peligrosas para los migrantes y una mayor dificultad para gestionar los flujos migratorios.
Para Gemma Pinyol, el pacto no resolverá las principales cuestiones migratorias que afronta Europa. La investigadora recuerda que buena parte de la irregularidad en los países europeos no procede de entradas clandestinas, sino de personas que acceden legalmente y permanecen después de expirar sus permisos.
Por ello, considera que la Unión Europea está concentrando gran parte de sus esfuerzos en un fenómeno relativamente reducido mientras deja sin respuesta debates más amplios relacionados con la integración, los servicios públicos o la cohesión social.
En este contexto, la experta cree que la discusión sobre migración seguirá ocupando un lugar central en la agenda europea durante los próximos años y que el verdadero impacto del pacto solo podrá evaluarse cuando sus mecanismos comiencen a aplicarse plenamente sobre el terreno.
Escucha la entrevista completa aquí.