Llenar el depósito cuesta cada vez más. El precio de los carburantes ha registrado una fuerte subida durante el mes de julio y el sector no descarta nuevos incrementos a partir de este viernes, coincidiendo con la reducción de la bonificación estatal sobre los hidrocarburos, y el sábado, con el inicio de agosto y la rebaja de las bonificaciones estatales.
Aun así, las estaciones de servicio consideran poco probable que se repitan los máximos históricos de hace unos años, cuando el litro de combustible superó los dos euros.
Según los datos que maneja el sector, el diésel ha aumentado alrededor de 25 céntimos por litro desde comienzos de julio en provincias como Valladolid, mientras que la gasolina se ha encarecido en torno a 15 céntimos. Un incremento que coincide con el inicio de las vacaciones de verano y con un contexto internacional marcado por la incertidumbre en los mercados energéticos.
Tres factores detrás del encarecimiento
El presidente de la Asociación Provincial de Estaciones de Servicio de Valladolid, Ángel Fernández, explicó que detrás de esta subida confluyen tres factores principales. El primero es la reducción progresiva de la bonificación aprobada por el Gobierno para los carburantes, que pasa de 15 céntimos por litro durante julio a 10 céntimos desde este 1 de agosto y continuará disminuyendo en septiembre.
A ello se suma el incremento de la demanda provocado por la operación salida de las vacaciones, que cada verano dispara el consumo de combustible, y la creciente inestabilidad geopolítica en Oriente Medio, un elemento que, según el sector, resulta mucho más difícil de prever y controlar.
Fernández pidió tranquilidad a los consumidores y recordó que las estaciones de servicio actúan únicamente como intermediarias en la cadena de distribución, por lo que también sufren las consecuencias de la volatilidad de los precios.
El diésel cuesta un 24 % más que hace un año
Según un análisis de Facua-Consumidores en Acción, el precio medio del diésel en la Península alcanza los 1,783 euros por litro, un 24,3 por ciento más que hace un año. La gasolina, por su parte, se sitúa en una media de 1,676 euros, lo que supone un incremento del 12,3 por ciento respecto al verano de 2025.
La organización de consumidores atribuyó parte de esta evolución al comportamiento del mercado tras la modificación de las ayudas fiscales y reclamó al Gobierno que estudie la fijación de precios máximos para evitar incrementos de los márgenes comerciales.
Mientras tanto, el sector de las gasolineras insiste en que la evolución de los carburantes dependerá en gran medida de la situación internacional y del comportamiento de la demanda durante las próximas semanas, aunque confía en que los precios no vuelvan a alcanzar los niveles récord registrados en anteriores crisis energéticas.