Los reyes, acompañados del presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, el delegado del Gobierno, Nicanor Sen y la Ministra de Igualdad, Ana Redondo, visitan las principales zonas afetcadas de la comunidad.
Los reyes, acompañados del presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, el delegado del Gobierno, Nicanor Sen y la Ministra de Igualdad, Ana Redondo, visitan las principales zonas afetcadas de la comunidad.

Una jornada marcada por la desolación y la tensión es la que han vivido Sus Majestades los Reyes en Castilla y León. Según ha conocido esRadio Castilla y León, Don Felipe y Doña Letizia han recorrido este martes las "zonas cero" de los devastadores incendios que han calcinado miles de hectáreas en Sanabria (Zamora) y en el paraje de Las Médulas (León), enfrentándose no solo a un paisaje desolador, sino también al profundo malestar de los afectados.

 

La primera parada fue en la comarca zamorana de Sanabria, donde el fuego de Porto ha arrasado ya más de 20.000 hectáreas. Allí, tras un cambio de planes por el intenso humo que todavía cubre la zona, los Reyes aterrizaron en la Casa del Parque del Lago de Sanabria. Fueron recibidos por el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, y la ministra de Igualdad, Ana Redondo, antes de conocer de primera mano la situación en el Puesto de Mando Avanzado. Fue en ese momento cuando Felipe VI confesó que "los testimonios de vecinos y participantes de los medios de extinción son sobrecogedores".

Tras palpar la crudeza del fuego en Zamora, los Reyes se trasladaron en helicóptero a la provincia de León para comprobar la devastación en un lugar tan emblemático como Las Médulas. La comitiva real, a la que se unieron el presidente de la Diputación, Gerardo Álvarez Courel, y el del Consejo Comarcal del Bierzo, Olegario Ramón, subió al mirador de Orellán, desde donde la imagen era desoladora: un manto negro cubría gran parte del paisaje, aunque afortunadamente el icónico corazón del paraje se ha salvado.

 

Fue allí, ante este escenario, donde el monarca pronunció unas palabras que buscan arrojar algo de luz entre tanta ceniza. A las puertas de la Casa del Parque de Las Médulas, y entre vítores de unos vecinos que también pedían la dimisión de Mañueco, Felipe VI admitió que "hay mucho trabajo por delante", pero lanzó un mensaje de esperanza: "Hay muchos lugares que se han salvado. Las Médulas tienen futuro".

La jornada concluye con una imagen dual: la de la máxima representación del Estado mostrando su apoyo sobre el terreno calcinado, y la de un pueblo que, entre el agradecimiento por la visita y la desesperación, exige un giro de 180 grados en la gestión forestal para que la catástrofe no vuelva a repetirse.

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