Castilla y León se prepara para un fin de semana de extrema complejidad meteorológica. Según ha conocido esRadio Castilla y León, la entrada de la borrasca Oriana activará este viernes el aviso naranja en la provincia de León ante la previsión de nevadas que podrían dejar hasta 20 centímetros de espesor en apenas 24 horas. Esta situación de peligro importante se concentrará especialmente en la Cordillera Cantábrica, donde el fuerte viento también será protagonista con rachas que alcanzarán los 80 kilómetros por hora, dificultando la visibilidad y el tránsito en los puertos de montaña.
Provincias en alerta amarilla
El mapa de riesgos se extiende al resto de la comunidad, donde la Agencia Estatal de Meteorología ha establecido el nivel amarillo en Ávila, Palencia, Segovia y Zamora. En estas zonas, el impacto de la borrasca Oriana se traducirá en una combinación de lluvias intensas, vientos huracanados y nuevas acumulaciones de nieve por encima de los 1.100 metros. Las autoridades han hecho un llamamiento a la prudencia, ya que el temporal arreciará en las próximas horas, complicando las labores de limpieza de viales y aumentando el riesgo de accidentes.
Solicitud de zona catastrófica
Ante la magnitud de los daños acumulados tras semanas de frentes encadenados, el Ejecutivo autonómico ha decidido elevar el tono ante el Gobierno central. El portavoz de la Junta de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo, ha confirmado que se solicitará formalmente la declaración de zona catastrófica para las provincias más afectadas.
Tensión extrema en Peñafiel
Mientras la montaña se tiñe de blanco, en la ribera del Duero el miedo es al agua. El río Duratón ha vuelto a desbordarse a su paso por Peñafiel, dejando un rastro de viviendas desalojadas y negocios cerrados. En informaciones recogidas por esRadio Castilla y León in situ, el malestar de los vecinos es palpable ante lo que consideran un malgasto de recursos públicos en reparar zonas que se inundan una y otra vez.
Guerra por las presas
El Ayuntamiento de Peñafiel ha señalado directamente a la Confederación Hidrográfica del Duero y a la empresa Naturgy como responsables de este desastre. El alcalde del municipio, Roberto Díez, sostiene que la situación es fruto de una gestión poco profesional de los embalses de Burgomillodo y Las Vencías. El Alcalde de Peñafiel va a exigir un cambio inmediato en los protocolos de suelta, denunciando que se están liberando caudales de forma brusca a pesar de que todavía existe margen de embalse para frenar la riada.