La enfermedad de Newcastle continúa avanzando en Castilla y León y ya suma 23 focos repartidos por cinco provincias, después de la confirmación de nuevos casos en Ávila y Salamanca. El Ministerio de Agricultura actualizó los datos de la enfermedad, que afecta ya a más de 1,6 millones de aves en explotaciones avícolas de la Comunidad. Los expertos insisten en que el riesgo sigue siendo elevado y piden no relajar las medidas de prevención.
Los seis últimos focos confirmados corresponden a explotaciones de pollos de engorde situadas en Remondo, Gomezserracín y Cuéllar, en la provincia de Segovia; San Vicente del Palacio, en Valladolid; Narros del Castillo, en Ávila; y Rágama, en Salamanca. Con estas incorporaciones, la enfermedad ya está presente en Ávila, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora.
La valoración de los veterinarios
El presidente del Consejo de Colegios de la Profesión Veterinaria de Castilla y León, Rufino Álamo, explicó que se trata de una enfermedad altamente contagiosa, cuya propagación resulta especialmente difícil de controlar debido a la gran variedad de vías de transmisión. Por ello, recordó que las autoridades mantienen activados los protocolos de bioseguridad, la vacunación y el sacrificio de las aves afectadas para intentar contener la expansión del virus.
Medidas biosanitarias
Precisamente, el Ministerio destacó que los servicios veterinarios de la Junta inmovilizan de forma inmediata las explotaciones donde se detectan positivos y realizan las correspondientes investigaciones epidemiológicas para identificar el origen de los contagios y las posibles granjas en riesgo.
Además, se procede al vacío sanitario de las instalaciones, a la destrucción de cadáveres, pienso y otros materiales potencialmente contaminados y al establecimiento de zonas de restricción de tres y diez kilómetros alrededor de cada foco.
La vacunación ya es obligatoria en las explotaciones avícolas situadas dentro de las zonas afectadas y esta medida se extenderá a todas las granjas de producción y reproducción de Castilla y León a partir del próximo 1 de septiembre.
El Ministerio recordó que, aunque la vacuna no evita por completo la infección, sí reduce la circulación del virus y disminuye el riesgo de transmisión entre explotaciones.
Preocupación en el sector
Mientras tanto, el sector muestra su preocupación por el impacto económico del brote. Los profesionales denuncian cierta lentitud en la retirada de los cadáveres de las aves sacrificadas y alertan de las importantes pérdidas derivadas de la eliminación de más de un millón y medio de animales.
Ante esta situación, los veterinarios insisten en mantener la vigilancia y extremar las medidas de bioseguridad para evitar que la enfermedad siga extendiéndose por la Comunidad.