Imagen: ICAL. Imagen de archivo de gallinas en una granja.
ICAL. Imagen de archivo de gallinas en una granja.

La enfermedad de Newcastle continúa extendiéndose por las granjas avícolas de Valladolid y ya suma 13 focos confirmados en la provincia tras la detección de dos nuevos positivos en Megeces e Íscar. La aparición de estos dos últimos casos obligará al sacrificio de unas 219.000 aves, lo que eleva a más de un millón los animales afectados desde el inicio del brote y aumenta la preocupación de un sector que apenas se recuperaba de las pérdidas provocadas por la gripe aviar el pasado otoño.

Los nuevos focos se localizaron en una explotación de broilers de Íscar, en la comarca de Olmedo, y en una granja de gallinas de recría de Megeces. Con estas incorporaciones, los casos confirmados se distribuyen entre los municipios de Aldea de San Miguel, Cogeces del Monte, Íscar, La Pedraja de Portillo, Megeces, Montemayor de Pililla, Olmedo y San Vicente del Palacio.

Sin riesgo para el ser humano

La enfermedad no supone un riesgo para la salud humana, pero sí provoca importantes daños en las explotaciones avícolas. El presidente del Colegio de Veterinarios de Valladolid, Rufino Álamo, recordó en esRadio que se trata de una patología muy contagiosa entre las aves, motivo por el que el protocolo sanitario obliga a aplicar un vaciado sanitario inmediato cuando se confirma un positivo, con el sacrificio de todos los animales de la explotación afectada para evitar la propagación del virus.

Álamo detalló que no se trata de una zoonosis, por lo que no se transmite a humanos, aunque las personas - como veterinarios o ganaderos - que se expongan de manera intensa a la patología pueden presentar síntomas como conjuntivitis.

El protocolo sanitario

Tras la detección del primer foco en Aldea de San Miguel, numerosas granjas reforzaron la vacunación de sus animales, una medida que, sin embargo, no ha conseguido frenar el avance de la enfermedad en la comarca de Olmedo, donde se concentra una elevada densidad de explotaciones avícolas. 

Las autoridades veterinarias mantienen inmovilizadas las explotaciones afectadas, realizan encuestas epidemiológicas para rastrear el origen de los contagios y continúan con el sacrificio de las aves y la destrucción del material susceptible de transmitir el virus. 

Además, el Ministerio de Agricultura insiste en reforzar las medidas de bioseguridad y los programas de vacunación, ya que, aunque las vacunas no evitan por completo la infección, sí reducen la circulación del virus y el riesgo de que aparezcan nuevos focos.

Críticas a la administración

Desde el sector consideran que la respuesta administrativa no está siendo lo suficientemente ágil. El responsable de salud avícola de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), Javier Velasco, lamentó la lentitud con la que se está gestionando una crisis que vuelve a poner contra las cuerdas a las granjas de la provincia. 

Un gremio - el avícola - que viene de apenas recuperarse de la crisis sufrida por la gripe aviar el pasado otoño, enfermedad que obligó a sacrificar a más de dos millones de aves domésticas.

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