Imagen: ICAL. Imagen de archivo de una granja avícola de Castilla y León.
ICAL. Imagen de archivo de una granja avícola de Castilla y León.

La enfermedad de Newcastle continúa extendiéndose en Castilla y León. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación confirmó este lunes dos nuevos focos, uno en Alcazarén (Valladolid) y otro en Peleagonzalo (Zamora), el primero detectado fuera de la provincia vallisoletana desde el inicio del brote. Con estas dos nuevas declaraciones, el número total de focos asciende ya a 17.

Los dos casos afectan a granjas de pollos de engorde que no estaban vacunadas frente a la enfermedad y suman un censo de 162.530 aves. La explotación de Alcazarén cuenta con unas 92.000 aves y la de Peleagonzalo con 72.530. En ambos casos, las sospechas surgieron tras detectarse un aumento de la mortalidad y posteriormente el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete confirmó por PCR la presencia de una cepa velogénica del virus.

Protocolo biosanitario activado

Ante esta situación, la Junta activó de inmediato las medidas previstas por la normativa europea, con la inmovilización de las explotaciones afectadas, el sacrificio sanitario de las aves, la destrucción del material susceptible de transmitir el virus y la apertura de una investigación epidemiológica para tratar de determinar el origen de los contagios y prevenir nuevos casos.

La petición de la Junta

El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Joaquín Pino, reiteró el compromiso de la Junta para seguir respaldando a los ganaderos afectados por esta crisis sanitaria y reclamó "lealtad" al Ministerio de Agricultura para afrontar de forma coordinada la evolución del brote.

Además, la Consejería reforzará las medidas preventivas con la vacunación obligatoria en las explotaciones avícolas de producción y reproducción que no sean de autoconsumo. La medida se aplicará desde el 1 de agosto en las provincias de Valladolid y Segovia y, un mes después, se extenderá al conjunto de Castilla y León con el objetivo de frenar la propagación del virus.

Los análisis realizados por el laboratorio de referencia indican que la variante detectada en Valladolid y ahora también en Zamora pertenece al genotipo VII.2, diferente del identificado en los brotes registrados en la Comunidad Valenciana, lo que descarta, por el momento, una relación epidemiológica entre ambos episodios. Mientras tanto, el Ministerio insiste en reforzar la bioseguridad de las granjas y extremar la vigilancia para detectar cualquier nueva sospecha de la enfermedad.

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