Ponferrada continúa conmocionada por la muerte de dos mujeres, de unos 60 y 80 años, en una fuerte riada que sacudió este sábado la pedanía de Manzanedo de Valdueza. El Ayuntamiento decretó tres días de luto y mañana lunes, a las 12.00 horas, está prevista la celebración de un minuto de silencio en la Plaza del Ayuntamiento en recuerdo de las fallecidas.
El suceso se produjo sobre las 19.30 horas, cuando una tromba de agua provocó un desprendimiento en el monte y el agua y el barro se encauzaron por la calle de la Iglesia. En una bodega se encontraban seis personas cuando la riada irrumpió en el inmueble, arrastrando restos de maleza, troncos y lodo.
Además de las dos mujeres fallecidas, otras cinco personas resultaron heridas. Entre ellas se encontraban un niño de cuatro años y una bebé de tres meses, que fueron trasladados al Hospital El Bierzo, en Ponferrada, junto a un hombre de 60 años y una mujer de 30. Otro varón de 70 años fue atendido y dado de alta en el mismo lugar, mientras que un hombre de 80 años que había sido dado por desaparecido fue localizado posteriormente ileso.
Daños materiales y pesar en la comarca
La riada también dejó importantes daños materiales en Manzanedo de Valdueza y en otros puntos del entorno. El alcalde de Ponferrada, Marco Morala, trasladó su ánimo a los afectados y apeló a la unidad institucional para afrontar la reconstrucción y esclarecer las causas del suceso.
El Ayuntamiento también celebrará mañana una junta de portavoces extraordinaria para aprobar una declaración institucional de condolencia y apoyo a las familias, amigos y vecinos de Manzanedo y Bouzas.
Otros municipios afectados por la riada
La peor parte de la riada se concentró en Manzanedo, pero otros municipios de la comarca también sufrieron sus consecuencias. Es el caso de Molinaseca, donde el episodio obligó a posponer parte de las actividades previstas por las fiestas patronales y dejó un profundo pesar.
Su alcalde, Alfonso Arias, aseguró en declaraciones a esRadio que se trata de un "episodio nunca antes visto en la localidad" y apuntó a los daños provocados por los incendios del año pasado como uno de los factores que agravaron los efectos de la tormenta.
La prevención en el foco
Arias señaló que es el segundo año consecutivo en el que fenómenos medioambientales obligan a cancelar parte de las fiestas y consideró que este contexto obliga a las instituciones a replantearse las políticas rurales y forestales, además de fomentar la limpieza y el cuidado de los montes para reducir el riesgo de nuevas tragedias.