La firma definitiva del nuevo convenio de Renault sufre un revés inesperado. El Sindicato de Cuadros y Profesionales (SCP) ha rechazado el preacuerdo alcanzado entre la dirección de la compañía y varias organizaciones sindicales en la reunión celebrada el pasado martes en el Ministerio de Industria.
Una decisión que genera ciertas dudas sobre la ratificación definitiva del texto. Ahora, la atención se centra en la postura que adopten UGT y CCOO, mayoritarios en la mesa negociadora y decisivos para que el convenio salga adelante.
Los motivos del 'no'
La delegada general de SCP, Susana Cocho, ha explicado que el sindicato firmó inicialmente el preacuerdo para “ganar tiempo” y analizar con detalle cada uno de los puntos planteados por la empresa. Tras la reunión de su ejecutiva, la organización ha concluido por mayoría que el documento es “insuficiente” y no responde a las principales reivindicaciones de la plantilla.
El principal escollo para SCP es el apartado salarial. Según ha señalado Cocho, el texto “no permite recuperar el poder adquisitivo perdido” por los trabajadores durante los últimos años.
Además, critica que desaparezca la denominada contribución individual, una prima cercana a los 400 euros que percibían los empleados, y que pase a depender de objetivos colectivos ligados al absentismo laboral. A juicio del sindicato, esos indicadores son actualmente “inalcanzables” en las fábricas del grupo.
Otro de los aspectos que genera rechazo en el sindicato es que cuestiones relacionadas con los ritmos de producción, las saturaciones en cadena o las altas temperaturas en fábrica queden pendientes de futuros acuerdos. “Son buenas intenciones, pero no hay compromisos concretos”, resumió Cocho.
Incertidumbre
El rechazo de SCP supone un nuevo giro en unas negociaciones especialmente tensas, marcadas en las últimas semanas por movilizaciones, amenazas de huelga sobrevolando y la mediación directa del Ministerio de Industria.
El futuro del convenio dependerá del posicionamiento final de UGT y CCOO, cuyos únicos apoyos serían suficientes para validar el acuerdo y poner fin al conflicto laboral abierto en Renault España.