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Hungría atraviesa un momento político clave tras más de una década marcada por el liderazgo de Viktor Orbán y por la consolidación de un modelo político que ha tensionado la relación del país con Bruselas. Así lo ha explicado Christophe Canler, profesor de la Universidad Carlemany, durante una entrevista en el programa Es Europa, donde ha analizado tanto las raíces históricas del nacionalismo húngaro como el impacto del llamado modelo de “democracia iliberal” impulsado por el dirigente húngaro.

Según Canler, para entender la situación actual de Hungría es imprescindible mirar a su historia reciente. “Ha sido seguramente el país más desgraciado del siglo XX”, afirma, en referencia a las pérdidas territoriales sufridas tras las dos guerras mundiales y al hecho de que millones de húngaros quedaran fuera de las fronteras nacionales. Esa sensación histórica de frustración y pérdida, explica, fue aprovechada políticamente por Orbán para reforzar el nacionalismo húngaro y consolidar su liderazgo durante los últimos 16 años.

Canler ha definido el sistema impulsado por Orbán como una democracia formal con elecciones periódicas, pero con una fuerte concentración de poder en torno al líder político. El profesor asegura que el Gobierno húngaro fue debilitando progresivamente contrapesos institucionales como la prensa o la justicia, al tiempo que construía una amplia red de poder político y económico cercana al Ejecutivo. Entre las medidas más significativas menciona reformas constitucionales, control sobre los medios de comunicación y cambios legislativos que redujeron la independencia judicial.

Un socio incómodo para Bruselas

Canler sostiene que Hungría se convirtió en el principal actor de bloqueo dentro de la Unión Europea gracias al uso estratégico del derecho de veto comunitario. Según explica, Orbán utilizó esa capacidad para frenar decisiones relacionadas con Ucrania o con ayudas europeas mientras negociaba beneficios políticos y económicos para Budapest. El profesor considera que esa estrategia convirtió a Hungría en una voz de disidencia permanente dentro de la UE y reforzó la imagen de Orbán como líder rebelde frente a Bruselas.

Más allá de la política húngara, Canler cree que Viktor Orbán se convirtió en un referente internacional para movimientos populistas y ultranacionalistas. El experto menciona la influencia del dirigente húngaro sobre otros líderes y partidos políticos internacionales y recuerda la estrecha relación política mantenida con Donald Trump y distintas formaciones de la derecha radical europea. También señala que Budapest impulsó redes de apoyo político y financiero a partidos afines en distintos países europeos.

Un posible cambio de etapa

La posible llegada de un nuevo liderazgo político abre ahora interrogantes sobre el futuro de Hungría y su relación con las instituciones europeas. Canler considera que uno de los grandes desafíos será desmontar la estructura política y económica construida durante los años de Orbán y recuperar la independencia institucional. Asimismo, destaca la importancia de desbloquear los fondos europeos congelados a Hungría por las dudas sobre el respeto al Estado de derecho.

Christophe Canler ha sido especialmente crítico con la respuesta europea ante el modelo húngaro. A su juicio, la Unión Europea deberá reformar algunos mecanismos institucionales para evitar que un solo Estado miembro pueda bloquear decisiones estratégicas para el conjunto del continente.

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