El sindicato STECyL-i ha denunciado la falta de medidas eficaces para combatir las altas temperaturas en los centros educativos de Castilla y León ante la nueva ola de calor y reclama a la Consejería de Educación un plan bioclimático “real” para proteger al alumnado, al profesorado y al personal no docente.
En declaraciones a Es Radio, Cristina Fulconis, portavoz del sindicato, asegura que llevan “años reclamando” actuaciones estructurales para adaptar los colegios e institutos a un contexto marcado por el cambio climático y las temperaturas extremas cada vez más frecuentes durante el final del curso escolar.
Desde STECyL-i alertan de que muchas clases “se convierten en saunas” por la falta de aislamiento, ventilación y climatización adecuada. Por ello, el sindicato reclama un plan de rehabilitación energética de los edificios educativos que incluya mejoras en ventanas y cubiertas, instalación de sistemas de climatización sostenibles y creación de zonas de sombra en patios y espacios exteriores.
Entre las propuestas planteadas también figuran la colocación de toldos, jardines verticales, plantas trepadoras y un mayor mantenimiento del arbolado en los centros educativos. Fulconis lamenta que, pese a los proyectos de renaturalización impulsados en algunos colegios, en ocasiones se reduzca la masa arbórea sin una planificación adecuada.
Además, STECyL-i pide la creación de protocolos específicos frente a episodios de calor extremo que permitan adoptar medidas excepcionales, como flexibilizar horarios o incluso suspender la actividad lectiva si las condiciones lo requieren.
Preocupación por la PAU y las oposiciones docentes
El sindicato extiende también su preocupación a los próximos exámenes de la PAU y a las oposiciones docentes previstas para junio y julio. Este año hay más de 15.000 aspirantes inscritos en las pruebas de acceso a la función pública docente y STECyL-i reclama que se seleccionen centros “idóneos” y correctamente climatizados para evitar situaciones de riesgo.
Desde el sindicato consideran que las olas de calor durante mayo y junio ya no son episodios puntuales, sino una realidad ligada al cambio climático que obliga a replantear las infraestructuras educativas de la Comunidad.