España debe reforzar la prevención ante el riesgo de inundaciones y episodios de lluvias extremas según Jesús Contreras, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil, Jesús Contreras, a su paso por el programa Es Europa de Es Radio. A su juicio, la respuesta pasa tanto por mantener y ampliar las infraestructuras hidráulicas como por mejorar los sistemas de alerta y los planes de emergencia dirigidos a la población.
Contreras explica que fenómenos como el ocurrido recientemente en Nepal pueden producirse cuando grandes desprendimientos de tierra, hielo o roca caen sobre masas de agua y generan de forma súbita enormes volúmenes de agua y material sólido. Recuerda que existen precedentes en Europa, como el desastre de la presa de Vajont, en Italia, en 1963, cuando un enorme desprendimiento provocó una ola que superó la presa y causó miles de víctimas.
El ingeniero señala que España también cuenta con ejemplos de cómo una combinación de lluvias extremas, arrastres y una infraestructura insuficientemente dimensionada puede multiplicar los efectos de una riada. Entre ellos cita el desastre del camping de Biescas, en 1996, donde una avenida provocada por precipitaciones extraordinarias arrasó el camping y causó un centenar de víctimas mortales.
En este sentido, alerta especialmente del papel que pueden desempeñar las carreteras y sus sistemas de drenaje durante una avenida. Según explica, una obra de drenaje que quede bloqueada por los arrastres puede provocar un embalsamiento y terminar funcionando como una presa accidental, con consecuencias graves cuando el agua supera finalmente el terraplén.
Contreras subraya que la ingeniería no puede impedir que se produzca una precipitación extrema, pero sí puede contribuir a reducir sus consecuencias. "El riesgo cero no existe", sostiene, y considera fundamental combinar las actuaciones estructurales con una adecuada preparación del territorio y de la población.
Entre las medidas que considera necesarias se encuentran la reforestación en las cabeceras de las cuencas para reducir los arrastres, la construcción de obras de laminación y la protección o adaptación de las zonas expuestas a inundaciones.
El vocal de la asociación también advierte de que existen infraestructuras y zonas en España donde los riesgos son conocidos. Cita, entre otros ejemplos, los problemas de deslizamientos asociados a la presa de Arenós, en el Júcar, y la situación de la margen derecha del embalse de Yesa, donde existe un volumen importante de material granular considerado inestable.
Planes de emergencia para la población
Para Contreras, una de las cuestiones más urgentes es que los sistemas de alerta estén acompañados de planes de emergencia concretos que indiquen a los ciudadanos cómo actuar.
Considera que recibir una alerta en el teléfono móvil no es suficiente si la persona que la recibe no sabe a dónde dirigirse o qué zona es segura. Por ello, defiende que la población debe conocer previamente los lugares de refugio y las rutas de evacuación de su municipio.
El ingeniero pone como ejemplo la situación vivida durante la DANA de Valencia de 2024 y sostiene que, además de mejorar los tiempos de aviso, es necesario que las personas sepan qué hacer cuando reciben una alerta. En su opinión, la formación de la población puede resultar determinante para salvar vidas.
Ante una inundación, recomienda, si no es posible abandonar la vivienda con seguridad, desplazarse a las plantas superiores y, si se puede salir, dirigirse rápidamente hacia las zonas más elevadas del municipio.
"No es que llueva más, es que llueve distinto"
Contreras considera que uno de los principales retos actuales es la mayor intensidad con la que pueden concentrarse determinados episodios de precipitaciones.
En este contexto, considera necesario revisar las infraestructuras existentes y adaptar los diseños a episodios de avenida más severos. También reclama prestar especial atención a las obras de drenaje de carreteras y autovías, que, según advierte, pueden quedar obstruidas y generar embalsamientos durante una inundación.
Además, defiende que las vías de comunicación deben mantenerse operativas durante una emergencia para garantizar el acceso de los servicios de ayuda. La experiencia de Valencia, señala, puso de manifiesto las dificultades de acceso a determinadas zonas después de una gran inundación.
Prioridades
Como resumen de sus propuestas, Jesús Contreras plantea tres actuaciones prioritarias para mejorar la preparación ante futuras riadas: invertir en los planes de emergencia de la red de embalses del Estado, garantizar el mantenimiento de las infraestructuras de prevención de avenidas y revisar el diseño de las obras de drenaje de las vías de comunicación.
El objetivo, insiste, no es tratar de eliminar por completo el riesgo, algo que considera imposible, sino reducir la exposición y limitar las consecuencias de unos fenómenos extremos que pueden superar la capacidad de las infraestructuras si estas no están adecuadamente diseñadas, mantenidas y acompañadas de una población preparada.
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