ASAJA Soria ha hecho balance de la cosecha 2026. El rendimiento medio en la provincia ha sido de 2.380 kilos por hectárea, en un total de 175.726 hectáreas, con una producción de 418.195 toneladas. El rendimiento en trigo ha sido de 2.410 kilos por hectárea, y en el caso de la cebada de 2.460. El centeno se ha quedado en 1.500 kilos, la avena en 1.300 y el triticale en 2.300. El año pasado fue de 3.570 kilos, en 204.983 hectáreas y una producción de 731.852 toneladas. Tras los datos, Ana Pastor, presidenta de la organización agraria, ha hecho hincapié en que que «en esta ocasión teníamos previsto que la cosecha estuviera completamente finalizada antes de esta rueda de prensa. Sin embargo, la resolución de la Consejería de Medio Ambiente por la que se declara el estado de alerta y se establecen restricciones para la realización de labores de cosecha ha impedido que muchos agricultores hayan podido terminar de recoger el cereal. Entendemos que la prioridad es evitar incendios y garantizar la seguridad, pero estas limitaciones también tienen consecuencias para el sector. Cuando el cereal permanece en el campo durante más tiempo del previsto, aumenta la incertidumbre y el riesgo de sufrir pérdidas por tormentas, pedrisco o cualquier otra incidencia meteorológica».
Además, aprovechó para recordar a todos los agricultores la importancia de comunicar y documentar cualquier daño que se produzca en sus parcelas para poder tramitar las correspondientes reclamaciones. Para la presidenta de ASAJA Soria, «la campaña ha sido muy variable desde el punto de vista meteorológico. Aunque podemos hablar de un año con una siniestralidad inferior a la de campañas anteriores, hemos vuelto a comprobar cómo nuestros agricultores han tenido que enfrentarse prácticamente a todo el catálogo de adversidades climáticas: inundaciones al comienzo de la primavera, heladas en determinadas zonas, episodios de pedrisco, golpes de calor, asurado, problemas de nascencia, incendio, daños provocados por la fauna y, en algunos cultivos, los efectos de la sequía». Pastor no ocultó que «este escenario ha complicado enormemente el trabajo de valoración de daños. Desde ASAJA somos conscientes de la dificultad que supone para Agroseguro gestionar una campaña con siniestros tan diversos y, en muchos casos, difíciles de apreciar». Otro de los aspectos que preocupa a ASAJA Soria es la calidad del grano: «La calidad general se ha visto perjudicada por las altas temperaturas registradas en la fase final del cultivo. Se trata de una situación que no afecta únicamente a Soria, sino que se está repitiendo en buena parte de España y de Europa como consecuencia de los episodios de calor extremo».
En el apartado económico, la situación continúa siendo muy preocupante. Según Ana Pastor, «es cierto que en los últimos días hemos asistido a un ligero repunte del precio de los cereales, algo que no ocurría desde hace tiempo, desde hace años, pero debemos ser claros: esta subida está muy lejos de compensar el incremento que han experimentado los costes de producción en los últimos años. Para recuperar el poder adquisitivo perdido, esa mejora de precios tendría que ser muy superior, el triple. Los agricultores seguimos soportando unos costes elevados de fertilizantes, fitosanitarios, maquinaria, energía y combustible que reducen al mínimo la rentabilidad de nuestras explotaciones».
En otro orden de cosas, la presidenta de ASAJA Soria reconoció que se valoran algunas medidas de apoyo por parte del Ministerio de Agricultura, «como la bonificación al gasóleo agrícola, cuya continuidad consideramos necesaria y ya adelantamos que va a ser necesario prorrogar más allá de septiembre. Y en este contexto, es justo reconocer también que el Gobierno de España ha puesto en marcha acciones para aliviar el incremento de los costes de producción, especialmente mediante ayudas directas destinadas a compensar el encarecimiento de los fertilizantes, uno de los insumos que más ha castigado la rentabilidad de las explotaciones desde el inicio de la crisis de precios. Sin embargo, seguimos echando en falta las ayudas comprometidas por la Consejería de Agricultura, unas ayudas anunciadas, y de las que todavía no tenemos noticias concretas».
Todo ello hace que, para ASAJA Soria, los profesionales del campo afronten la próxima campaña con una enorme incertidumbre: «Si no mejoran los precios, si los costes continúan siendo tan elevados y si las administraciones no adoptan medidas eficaces para garantizar la rentabilidad de las explotaciones, muchos profesionales se verán obligados a abandonar la actividad. Y uno de los datos más sintomáticos en este aspecto es cómo hemos pasado de 270.000 hectáreas sembradas en 1990, a poco más 190.000 en el año 2000 y a las 175.000 de este año».