El Palacio de los Hurtados de Mendoza de Almazán (Soria) ha sufrido a primera hora el desplome de su parte trasera, en concreto dos pisos y la mitad de su galería gótica, que ha quedado descubierta. El edificio del siglo XV, Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1991, es el edificio más emblemático del municipio. El derrumbe de esa zona ha abierto un boquete de grandes dimensiones en la fachada trasera, lo que deja a la vista el interior del inmueble, y el desprendimiento de piedra, madera y otros materiales ha provocado el corte de la carretera CL-116A (ronda del Duero), que conecta con la N-111, a la altura del puente sobre el río Duero, y la CL-116 (de Almazán a El Burgo de Osma). No ha habido que lamentar daños personales.
El corte, ya señalizado, se ha realizado en un tramo, de unos 500 metros de longitud, desde el inicio de la CL-116A, en el puente sobre el río Duero, hasta el aparcamiento ubicado en las inmediaciones del antiguo matadero. El corte al tráfico permanecerá hasta que finalice el peligro de desprendimiento y con ello se pueda proceder a los trabajos de retirada del material desprendido, en las condiciones que se acuerden por las distintas administraciones competentes y en función de los informes técnicos necesarios.

El deterioro del edificio parece ser la causa del desplome, pero sí se ha perdido una parte de la galería porticada, llevándose consigo elementos arquitectónicos de gran valor de este edificio declarado en 1991 Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Monumento. La familia propietaria realizó hace dos años una actuación provisional, que debía continuar, pero no ha terminado de acometer. El Ayuntamiento de Almazán se encontraba en proceso de cerrar su adquisición para aprovechar su potencial turístico y patrimonial. No en vano, se trata de un palacio señorial que fue edificado y renovado en diferentes épocas, fundamentalmente a lo largo de los siglos XV y XVI. La parte más antigua, que es la que se ha desprendido, es la zona norte, con interesante galería de finales del gótico y excelentes vistas al Duero.
Un edificio que recuerda el paso de la Corte de los Reyes Católicos a finales del siglo XV en diferentes ocasiones por la villa o la estancia del príncipe Don Juan. Desde hace dos años la familia propietaria no ha vuelto a intervenir en el inmueble, después de una actuación que contó con el visto bueno de su arquitecto y de Patrimonio de la Junta. El Consistorio adnamantino lleva tiempo queriendo adquirir el edificio; de hecho ha solicitado ayuda a las administraciones para poder asumir la compra.
En 1565 Francisco Hurtado de Mendoza emprendió la ampliación del edificio y planteó el cuerpo de la fachada principal de estilo renacentista con ordenada distribución de vanos y muros, portada resaltada y torres enchapiteladas que no llegaron a finalizarse. Según los escritos, el autor fue Bartolomé Carlone, un arquitecto que fue contratista en las obras de El Escorial. Esta circunstancia explicaría el aire italiano de la fachada, y a la vez su sobriedad.
Se trata de un edificio de gran valor histórico, arquitectónico, una joya del renacimiento civil castellano con elementos góticos, mudéjares y renacentistas y con una relevancia histórica documentada desde el siglo XV, cuando fue residencia real de los Reyes Católicos.