La Subdelegación del Gobierno en Soria culmina con su propio edificio la serie dedicada a dar a conocer el patrimonio histórico-artístico que conserva en su sede de la calle Alfonso VIII. El objetivo del Ministerio con esta iniciativa es mostrar que los edificios públicos no son únicamente lugares desde los que se prestan servicios administrativos: también conservan arquitectura, obras de arte, mobiliario y testimonios que ayudan a explicar la historia de las instituciones y de la propia provincia. El edificio constituye uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura institucional soriana de la primera mitad del siglo XX. Su historia es, además, singular porque el proyecto nació durante la Segunda República, su construcción quedó atravesada por la Guerra Civil y fue finalmente puesto en servicio durante la posguerra. Ocho décadas después continúa desempeñando, con una organización administrativa diferente, la función pública para la que fue concebido.
A comienzos de la década de 1930, las dependencias del Gobierno Civil se encontraban en un inmueble situado frente a la iglesia de Santo Domingo que se había quedado pequeño y resultaba poco adecuado para los servicios administrativos. El Ayuntamiento terminó adquiriendo una parcela situada entre las calles Alfonso VIII y Nicolás Rabal, en una zona entonces todavía en proceso de expansión urbana y en la que habían existido pistas de tenis. De aquel terreno se cedieron al Estado alrededor de 1.055 metros cuadrados para levantar la nueva sede.
El proyecto fue confiado a Javier Fernández-Golfín y Montejo, arquitecto del Ministerio de la Gobernación. La Orden de 8 de abril de 1936 aprobó el presupuesto y la documentación técnica y, dos días después, la Gaceta de Madrid anunció la subasta pública de las obras. El arquitecto, nacido en Madrid en 1904 y titulado en 1929, había sido nombrado arquitecto del Ministerio de la Gobernación en 1931 y participó en la renovación de distintos Gobiernos Civiles en España.
Las obras comenzaron en los meses anteriores al estallido de la Guerra Civil, pero el conflicto provocó su paralización. Fernández-Golfín murió en 1938 y no llegó a ver concluido el edificio. Terminada la guerra, el Ministerio de la Gobernación aprobó un nuevo presupuesto en diciembre de 1941 y los trabajos se retomaron en 1942. La documentación histórica reunida con motivo del 80 aniversario señala que en esta segunda etapa intervino el arquitecto Rafael Fernández-Huidobro y Pineda, junto con un nuevo contratista, Jesús Gargallo.
Inaugurado el 27 de marzo de 1945
La inauguración oficial tuvo lugar en la tarde del 27 de marzo de 1945. Participaron el director general de Arquitectura, Pedro Muguruza, en representación del ministro de la Gobernación; el secretario general de la Dirección de Seguridad, teniente coronel López Barrón, y el gobernador civil de Soria, Alberto Martín Gamero. La documentación histórica recoge además actuaciones y remates que se prolongaron durante aquel mismo año.
El inmueble reunía inicialmente un número de servicios mucho mayor que los estrictamente correspondientes al Gobierno Civil. Además de las oficinas y de la residencia del gobernador, acogió dependencias de la Policía Armada y de la Comisaría, la Delegación Provincial de Abastecimientos y Transportes y, posteriormente, otros servicios estatales como la Jefatura Provincial de Tráfico. La distribución y los usos fueron cambiando progresivamente a medida que evolucionaba la Administración.
Desde el punto de vista urbano, su construcción tuvo también una importancia destacada. El nuevo Gobierno Civil contribuyó, junto a otros edificios públicos y civiles, a consolidar el crecimiento de Soria hacia el suroeste y a transformar una zona situada fuera del núcleo histórico en uno de los espacios representativos de la ciudad contemporánea. Su implantación formó parte del desarrollo del denominado ensanche de la Vilueña y de la expansión en torno a la salida de la antigua carretera de Madrid.
Una arquitectura sobria y monumental
La ficha incluida en el estudio patrimonial define el inmueble como un ejemplo de arquitectura institucional u oficial, construido fundamentalmente en mampostería, piedra y ladrillo. Su fachada responde a una composición sobria y clásica, con líneas rectas, muros robustos y una ordenación simétrica de los huecos que refuerza el carácter representativo del edificio. Pese a las reformas acometidas durante sus más de ochenta años de funcionamiento, conserva su presencia monumental y continúa siendo uno de los edificios administrativos más reconocibles de Soria.
Una de las transformaciones de mayor alcance tuvo lugar durante la década de 1980, cuando se acometió una profunda reforma interior y los servicios tuvieron que trasladarse temporalmente. La distribución resultante de aquella intervención es, con posteriores adaptaciones, la base de buena parte de la organización actual del inmueble.
En 1997, tras la aprobación de la Ley de Organización y Funcionamiento de la Administración General del Estado, desaparecieron los Gobiernos Civiles y la sede pasó a albergar la Subdelegación del Gobierno en Soria. El cambio de denominación no alteró su función esencial como principal espacio de representación y prestación de servicios de la Administración General del Estado en la provincia.
