El alcalde de Soria, Javier Antón, ha explicado que se han iniciado los trabajos de campo para analizar las bases sobre las que se levantará la nueva pasarela sobre el río Duero, una vez obtenidos los permisos preceptivos de la Confederación Hidrográfica y de la Junta de Castilla y León. Antón ha detallado que la intención municipal es que la nueva infraestructura “se implemente con respecto a la anterior” y que pueda soportar pesos de vehículos de medio tamaño, de manera que facilite futuras intervenciones o tratamientos en la margen opuesta del río, así como el acceso en caso de incidencias u otras obras.
Los trabajos que se ponen ahora en marcha forman parte del proceso técnico previo a la ejecución de la obra y servirán para recopilar datos, mediciones y cálculos que permitan ajustar el proyecto a las condiciones reales del terreno. Según ha subrayado el alcalde, se trata de una actuación especialmente delicada por las condiciones del entorno, ya que la maquinaria necesaria para el estudio deberá operar con limitaciones para no dañar la arboleda existente ni el espacio natural de la zona. “Es una grúa que va a tener que pasar la máquina que realiza ese estudio topográfico, esa perforación, con los condicionantes que nos ha puesto la Junta de Castilla y León a la hora de no dañar árboles presentes”, ha explicado Antón. “Vamos a intentar hacer los cálculos necesarios para que esta obra y esa futura pasarela, que ya está adjudicada a la redacción, quede pendiente únicamente de esos datos para su dimensionamiento final”.
El estudio geotécnico realizado en febrero de 2026 sobre el área de actuación concluye que la solución recomendada para la futura pasarela es una cimentación mediante zapatas aisladas de hormigón armado, apoyadas a una profundidad aproximada de 1,30 metros sobre un estrato areno-arcilloso, por debajo de los rellenos existentes. El informe también advierte de la necesidad de proteger la cimentación frente a posibles fenómenos de socavación por la cercanía del cauce del río. Asimismo, el documento técnico señala que la zona presenta una peligrosidad sísmica baja y que, en función de los ensayos realizados, no sería necesario emplear cementos sulforresistentes. El Ayuntamiento subraya que estas conclusiones se basan en prospecciones puntuales y que cualquier variación detectada durante la ejecución deberá ser comunicada para adoptar, en su caso, medidas complementarias.
