Para la mayoría de los niños, irse de campamento es una experiencia habitual de verano. Para muchas familias con hijos con alergias alimentarias, sin embargo, puede convertirse en una decisión difícil, llena de dudas y preocupaciones: qué comerán, quién revisará los menús, cómo se evitará la contaminación cruzada, qué ocurrirá si aparece una reacción alérgica o cómo continuar un tratamiento de desensibilización fuera de casa. Con el objetivo de dar respuesta a esta realidad, la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex, AEPNAA, celebra del 20 al 28 de junio una nueva edición de su campamento de verano para niños y adolescentes con alergias alimentarias y al látex. Este año, el campamento tendrá lugar en Valdeavellano de Tera (Soria) y reunirá a 61 niños y adolescentes procedentes de diferentes puntos de España y con 58 alergias diferentes. “Para muchos niños y adolescentes con alergias alimentarias, esta es la única semana del año en la que pueden sentarse a comer con total tranquilidad junto a otros chicos que viven su misma realidad. Y para sus familias supone también un respiro enorme: saber que sus hijos están disfrutando, pero en un entorno preparado y con profesionales que conocen sus patologías”, señala Ángel Sánchez, presidente de AEPNAA.
El Campamento AEPNAA cuenta con un equipo sanitario propio formado por dos alergólogas y una enfermera con amplia experiencia en alergia alimentaria, que supervisa tanto la alimentación como cualquier necesidad médica de los participantes durante toda la estancia. Este acompañamiento resulta especialmente importante en el caso de los niños y adolescentes que realizan tratamientos de desensibilización alimentaria o inmunoterapia oral, procesos que consisten en la administración diaria y controlada del alimento al que son alérgicos con el objetivo de aumentar progresivamente la tolerancia y reducir el riesgo ante exposiciones accidentales.
En la edición de este año, 25 de los 61 participantes se encuentran realizando algún proceso de desensibilización alimentaria, lo que supone más de un tercio de los menores inscritos. Gracias a la presencia permanente del equipo médico, estos niños y adolescentes pueden continuar sus tratamientos durante el campamento, algo difícil de garantizar en la mayoría de los campamentos convencionales. “Las alergias alimentarias no se gestionan solo evitando un alimento. Hay niños con tratamientos diarios, medicación, pautas individualizadas, riesgo de contaminación cruzada y necesidades muy concretas. Por eso este campamento requiere una organización sanitaria y alimentaria muy precisa”, comentan las voluntarias de AEPNAA que acompañan también a los menores.
La alergia alimentaria, una realidad cada vez más compleja
Entre los participantes de esta edición hay menores con alergias a 58 alimentos distintos, siendo las más frecuentes la leche, el huevo, los frutos secos y las legumbres. Sin embargo, AEPNAA advierte de que la realidad de las alergias alimentarias está cambiando y cada vez es más habitual encontrar niños y adolescentes con alergias a frutas, verduras y otros alimentos que no forman parte de los 14 alérgenos de declaración obligatoria. Este aumento está relacionado, en gran medida, con la sensibilización a proteínas transportadoras de lípidos, conocidas como LTP, especialmente frecuente en los países mediterráneos. Estas proteínas están presentes en numerosos alimentos de origen vegetal y pueden provocar reacciones alérgicas de distinta gravedad, lo que obliga a individualizar cada vez más las medidas de seguridad alimentaria. Esta evolución supone un reto añadido para las familias y para la organización del campamento, ya que la gestión de las alergias va mucho más allá de eliminar los 14 alérgenos de declaración obligatoria y requiere una evaluación personalizada de cada participante.
La elección de las instalaciones es uno de los aspectos clave en la organización del campamento. AEPNAA busca espacios que puedan utilizarse en exclusiva, sin coincidir con otros grupos, para facilitar la aplicación de las medidas de seguridad alimentaria. Además, se valora especialmente la proximidad a un hospital de referencia, la accesibilidad de las instalaciones y la adecuación de los espacios para las actividades programadas. Como en años anteriores, AEPNAA desplaza parte del menaje y material de cocina que la asociación ha ido adquiriendo a lo largo del tiempo. Este equipamiento permite reforzar las medidas de seguridad alimentaria y minimizar el riesgo de contaminación cruzada, un aspecto fundamental cuando conviven participantes con perfiles alérgicos muy diversos.
El campamento tiene como objetivo fomentar la autonomía de los menores, favorecer la convivencia entre iguales y ofrecer a las familias un entorno seguro donde sus hijos puedan disfrutar de una experiencia plenamente normalizada. “Todos los niños tienen derecho a vivir experiencias de ocio, convivencia y verano. También los niños con alergias alimentarias. Para hacerlo posible hacen falta información, prevención, recursos y profesionales preparados”, subraya Ángel Sánchez.