La ayuda humanitaria internacional atraviesa uno de sus momentos más complejos de las últimas décadas. Así lo ha asegurado José Antonio Bastos, expresidente de Médicos Sin Fronteras, durante una entrevista en el programa Es Europa, donde ha analizado el estado actual de las grandes crisis humanitarias y el papel que desempeñan Europa y los organismos internacionales en un contexto marcado por conflictos armados, desplazamientos masivos y una creciente polarización política. Bastos ha sido especialmente contundente al describir el cambio de prioridades que, a su juicio, se está produciendo en los países occidentales.
Según ha explicado, la ayuda humanitaria nunca ha estado completamente al margen de los intereses geopolíticos, pero considera que en los últimos años esa realidad se ha vuelto mucho más evidente. Bastos ha destacado que conflictos como los de Sudán, Somalia, Congo o Myanmar reciben mucha menos atención política, mediática y financiera que la guerra de Ucrania, a pesar de afectar a millones de personas. Ha recordado que la atención prestada a los refugiados europeos ha sido históricamente superior a la ofrecida a quienes huyen de conflictos en otras regiones del mundo.
Aunque ha reconocido la importancia de apoyar a Ucrania, ha lamentado que otras emergencias humanitarias hayan quedado relegadas a un segundo plano.
Bastos también ha abordado la situación en Gaza, donde ha denunciado las crecientes dificultades para que la ayuda llegue a la población civil. Según ha explicado, cada vez existen más “Estados asertivos”, gobiernos que imponen restricciones burocráticas y políticas que limitan la capacidad de actuación de las organizaciones humanitarias.
La amenaza de la deshumanización
Uno de los mensajes más repetidos ha sido su preocupación por el avance de los discursos de odio y la pérdida de empatía hacia quienes sufren las consecuencias de las guerras y las crisis. Para Bastos, el principal riesgo actual no es únicamente la falta de financiación, sino la creciente normalización de narrativas que presentan a determinadas poblaciones como ajenas o menos merecedoras de ayuda.
Ha alertado también del papel que desempeñan las redes sociales en la difusión de mensajes polarizadores y en la construcción de realidades paralelas que dificultan la comprensión de los conflictos.
De cara al futuro, el expresidente de Médicos Sin Fronteras ha pedido a Europa reforzar su compromiso político con la resolución de las crisis, más allá de la financiación puntual de proyectos humanitarios. A su juicio, la acción política y diplomática puede resultar tan importante como la ayuda económica para aliviar el sufrimiento de millones de personas.
Escucha el programa completo aquí.